Durante la jornada de entrega de tierras liderada por el presidente Gustavo Petro en el sur del Tolima, la gobernadora Adriana Magali Matiz fue abucheada por asistentes al evento. La mandataria respondió en redes sociales cuestionando los ataques y defendiendo su presencia como un acto de dignidad institucional.
Momentos de tensión se vivieron en el municipio de Chaparral, Tolima, durante el evento de entrega de titulación de tierras encabezado por el presidente Gustavo Petro. En medio de la jornada oficial, la gobernadora Adriana Magali Matiz fue abucheada por un sector del público asistente, en su mayoría simpatizante del Gobierno Nacional. El episodio se registró cuando la mandataria departamental hizo presencia en el acto público.
La actividad, organizada por la Casa de Nariño, tenía como propósito formalizar la propiedad de tierras para campesinos del sur del departamento. Sin embargo, el ambiente político incidió en el desarrollo del evento, convirtiéndolo en un escenario de confrontación simbólica entre posturas regionales y nacionales. La presencia de Matiz generó reacciones encontradas entre los asistentes.
Tras los abucheos, la gobernadora reaccionó a través de su cuenta en la red social X (antes Twitter), donde cuestionó los ataques en su contra. “Si las luchas son justas y nos benefician a todos, ¿por qué quieren acribillar y mancillar a una mujer? ¿Por qué linchar a quien pone la cara con dignidad en un evento histórico que hace a campesinos propietarios de la tierra? Mi pregunta es simple, ¿es sangre y violencia lo que se quiere dejar de herencia?”, escribió la mandataria.
El episodio se produce en un contexto político sensible, a seis meses de finalizar el actual mandato presidencial y a pocas semanas de las elecciones al Congreso. La decisión de Matiz de asistir al evento fue interpretada como un acto de carácter político, especialmente por las diferencias públicas que ha sostenido con el presidente Petro desde el inicio de su gobierno.
Las tensiones entre ambos mandatarios han girado en torno a temas como la inseguridad en el Tolima, el decreto de emergencia económica, el incremento del salario mínimo, el centralismo administrativo y la crisis del sistema de salud. Estas diferencias han marcado una relación distante entre la Gobernación del Tolima y el Ejecutivo nacional.
Pese a las recomendaciones de algunos de sus colaboradores, quienes le sugirieron no asistir al evento ante un público mayoritariamente afín al Gobierno, Matiz optó por participar. La propia mandataria habría descrito su decisión como entrar “en la boca del lobo”, asumiendo el riesgo político que implicaba su presencia en el acto presidencial.
Analistas consideran que el episodio refleja la polarización política que atraviesa el país y que se manifiesta con mayor intensidad en escenarios públicos. La entrega de tierras, un acto de alto simbolismo social, terminó también convirtiéndose en un termómetro del clima electoral y de las tensiones institucionales en el departamento.
Más allá de los abucheos, la jornada avanzó con la formalización de títulos de propiedad para campesinos de la región. Entretanto, el hecho deja abiertas preguntas sobre el tono del debate político en el Tolima y la necesidad de preservar el respeto institucional en medio de diferencias ideológicas.






