La más reciente encuesta del Centro Nacional de Consultoría para Revista Cambio muestra un aumento significativo en la favorabilidad del presidente Gustavo Petro, que alcanza el 48,8 %, superando la imagen negativa a seis meses del final de su mandato.
El resultado es interpretado por sectores del Pacto Histórico como un respaldo ciudadano a las políticas sociales del Gobierno, aunque insisten en evitar triunfalismos y llaman a fortalecer el trabajo territorial de cara a las elecciones del 8 de marzo de 2026.
La encuesta del Centro Nacional de Consultoría, divulgada por la Revista Cambio, reveló un dato clave en el escenario político nacional al ubicar la favorabilidad del presidente Gustavo Petro en 48,8 %, superando por primera vez en meses la imagen negativa, que se sitúa en 42,1 %, mientras que un 9,1 % de los consultados aún no define su postura frente a la gestión presidencial. La medición se realizó a partir de 2.202 entrevistas y llega en un momento determinante del calendario político.
El resultado ha sido leído como una señal de recuperación de la imagen del mandatario a tan solo seis meses del cierre de su gobierno, un hecho poco común en la política colombiana, donde tradicionalmente los presidentes enfrentan altos niveles de desgaste al final de sus periodos. Analistas coinciden en que este repunte refleja una valoración más directa de las políticas públicas y menos influencia de la confrontación mediática que ha marcado el debate nacional.
Desde sectores del Pacto Histórico se sostiene que la mejora en la percepción ciudadana responde a impactos concretos en materia social, económica y laboral. Programas de alivio económico, fortalecimiento de derechos laborales, ajustes al salario mínimo y apuestas por la justicia social han tenido eco en amplios sectores populares, especialmente en territorios históricamente marginados. Para estas corrientes, la calle está mostrando una lectura distinta a la de los grandes centros de opinión.
Este escenario también ayuda a explicar el posicionamiento de figuras del petrismo en las encuestas presidenciales, entre ellas Iván Cepeda, quien aparece liderando distintos escenarios de intención de voto. En el Pacto Histórico se interpreta que el respaldo al proyecto político no se limita a un liderazgo individual, sino que responde a una defensa colectiva del rumbo que ha tomado el país bajo el actual gobierno.
No obstante, los mismos sectores que celebran el repunte han sido enfáticos en advertir que los resultados no deben conducir a una sensación prematura de victoria. La derecha política, con amplios recursos económicos y mediáticos, se prepara para intensificar su ofensiva de cara a las elecciones de 2026, buscando capitalizar errores, tensiones y temores en la opinión pública.

Frente a este panorama, el llamado es a redoblar el trabajo territorial y organizativo. Voceros del movimiento insisten en que la encuesta debe servir como impulso para fortalecer el contacto directo con la ciudadanía, ampliar el trabajo puerta a puerta, profundizar la pedagogía política y consolidar estructuras populares en barrios, veredas y municipios, donde se define buena parte del resultado electoral.
La estrategia planteada apunta a convertir el respaldo medido en encuestas en una movilización sostenida y consciente. La organización popular es vista como el principal escudo frente a la desinformación y las campañas de desprestigio que, según advierten, se intensificarán conforme avance la precampaña presidencial y legislativa.
Expertos también destacan que el repunte de Petro ocurre en un contexto internacional complejo, marcado por crisis económicas y tensiones geopolíticas, lo que le da mayor peso a la percepción positiva sobre su gestión. Aun así, reconocen que persisten desafíos importantes en materia de polarización política y construcción de consensos amplios en la sociedad colombiana.
En regiones como el Tolima, militantes y simpatizantes del Pacto Histórico aseguran que los resultados de la encuesta refuerzan la motivación para seguir organizándose. Allí, el mensaje ha sido claro: los números son alentadores, pero solo el trabajo constante permitirá sostener y ampliar el respaldo ciudadano en los próximos meses.
De cara al 8 de marzo de 2026, fecha clave para las elecciones presidenciales y legislativas, el petrismo asume el repunte en la favorabilidad de Petro como un punto de partida y no como una meta alcanzada. La consigna es mantener los pies en la tierra, intensificar el trabajo político y convertir el respaldo ciudadano en una victoria electoral que garantice la continuidad del proyecto de cambio.



