Las autoridades de salud del Tolima confirmaron cuatro fallecimientos por fiebre amarilla en lo corrido de 2026, entre ellos un menor de edad. El brote, reactivado desde diciembre de 2025, mantiene en máxima alerta al departamento, especialmente en municipios del sur, donde se insiste en la vacunación como principal medida de prevención.
El sistema de salud del Tolima enfrenta una nueva alerta epidemiológica tras confirmarse cuatro muertes por fiebre amarilla en lo corrido del año 2026. Así lo informó Jorge Carvajal, director local de Salud, quien advirtió que todos los casos fatales registrados están asociados a la negativa de las víctimas a recibir la vacuna, una situación que preocupa seriamente a las autoridades sanitarias del departamento.
De acuerdo con los reportes oficiales, el brote de fiebre amarilla se reactivó desde mediados de diciembre de 2025, luego de varios meses en los que la enfermedad parecía estar bajo control. Esta reaparición ha obligado a reforzar los protocolos de vigilancia epidemiológica, especialmente en zonas rurales y de difícil acceso, donde persiste la resistencia a la inmunización.
Uno de los casos que mayor alarma ha generado es el fallecimiento de un menor de 17 años, ocurrido recientemente en el municipio de Ataco. El joven, procedente de Bogotá, contrajo el virus y perdió la vida, evidenciando que la enfermedad sigue representando un alto riesgo para personas no vacunadas, sin distinción de edad o procedencia.
El rebrote más fuerte se concentra actualmente en el municipio de Chaparral, al sur del Tolima. Allí, además de los contagios en humanos, se ha registrado un incremento significativo en la muerte de monos, fenómeno conocido como epizootia, que es considerado un indicador clave de la circulación activa del virus en el territorio.
Según explicó Jorge Carvajal, durante tres o cuatro meses la situación epidemiológica se mantuvo estable, pero desde mediados de diciembre comenzaron nuevamente las muertes de primates y la aparición de nuevos casos en humanos. Este comportamiento del virus encendió las alarmas de las autoridades, que intensificaron las acciones de control en la región.
Las autoridades confirmaron la presencia de contagios en al menos siete veredas del corregimiento de Calarma, donde se desplegaron equipos de salud para fortalecer la vigilancia, realizar búsquedas activas comunitarias y promover jornadas de vacunación puerta a puerta, con el fin de frenar la propagación del virus.
El balance oficial indica que en diciembre de 2025 se registraron tres muertes por fiebre amarilla: un adulto de 79 años en Chaparral, una persona de 75 años en Prado y un hombre de 63 años en Cunday. En enero de 2026, la cifra aumentó con cuatro fallecimientos adicionales en Ataco, Cunday e Icononzo.
Frente a este panorama, el coordinador departamental de vacunación, Edgar Herrera Castro, reiteró que la fiebre amarilla es una enfermedad prevenible y que la vacuna es segura, gratuita y de una sola dosis. Las autoridades insistieron en el llamado urgente a la población para que acuda a los puntos de vacunación y evite más muertes por una causa prevenible.


