Una investigación de Noticias Caracol ha puesto al descubierto la estrecha relación entre Camilo Gómez, actual candidato al Senado por el partido de la U, y Diego Marín, conocido como alias «Papá Pitufo», el considerado «zar del contrabando» en Colombia. Audios, videos de seguridad y testimonios de agentes encubiertos revelan una cercanía que va desde lujos compartidos hasta presunta filtración de información privilegiada del Gobierno.
El panorama político colombiano se ve sacudido nuevamente por revelaciones que vinculan la alta política con las estructuras criminales del contrabando. Camilo Gómez, un abogado cordobés que hoy aspira a una curul en el Senado de la República bajo el aval del partido de la U, se encuentra en el centro de un torbellino judicial y mediático. Según expedientes de la Fiscalía General de la Nación, Gómez no solo sería un conocido del polémico Diego Marín, alias «Papá Pitufo», sino que habría actuado como uno de sus hombres de mayor confianza.
Encuentros en la intimidad: Entre lujos y negocios
Las pruebas presentadas incluyen grabaciones de cámaras de seguridad que datan de hace dos años, donde se observa a Gómez y a Marín compartiendo en escenarios de alto nivel. En uno de los videos más contundentes, se ve al hoy candidato en un lujoso restaurante de Cartagena departiendo con «Papá Pitufo» hasta altas horas de la noche. Según la investigación, estos encuentros no eran casuales ni sociales; eran reuniones de negocios donde se discutían movimientos estratégicos del imperio del contrabando.
La relación era de tal calibre que el propio Camilo Gómez, en audios captados por un agente encubierto, alardeaba de la confianza que el capo le tenía: «Él me tiene confianza, yo entro a sus casas… cuando necesito carros, yo los llamo y me los pone». Esta familiaridad se traducía en beneficios tangibles: viajes en primera clase a Cartagena, hospedajes en apartamentos privados de Marín y hasta regalos personales como calzado de lujo, todo financiado por el «zar del contrabando»
Los 300 millones y la «operación guion»
Uno de los puntos más críticos de la investigación gira en torno a un presunto préstamo de 300 millones de pesos que «Papá Pitufo» le habría entregado a Gómez para la construcción de una clínica en la costa norte del país. En las grabaciones, se escucha a Gómez conversando sobre la deuda: «¿Qué le estaba viendo usted? Una plata que me prestó… ¿Y cuánto es? 300»
Al ser confrontado por Noticias Caracol sobre este audio, el candidato ofreció una explicación que ha generado más dudas que certezas. Gómez sostiene que dicha conversación fue parte de un «guion» coordinado con el fallecido general Ricardo Díaz (exviceministro de Defensa) para probar la veracidad de la información que manejaba el agente encubierto Álvaro Galvis. Según su versión, él estaba «actuando» para ver qué tan lejos llegaba la imaginación del agente, una justificación que los investigadores miran con escepticismo dada la coherencia de los audios con otras pruebas físicas.
El puente entre el contrabando y el poder estatal
Lo que más preocupa a las autoridades de inteligencia es el papel de Gómez como presunto informante de Marín dentro de las esferas del Gobierno. La investigación sugiere que el candidato utilizaba sus contactos para alertar al capo sobre movimientos en entidades clave como la DIAN. En un audio, Gómez advierte a Marín sobre el nombramiento de un asesor en Barranquilla que podría afectar sus operaciones: «Mira, Juan David Oviedo es el que tiene el control de Cartagena… se van de gloria diciendo que es el amigo del director».
Además, el nombre de Camilo Gómez aparece vinculado a figuras cercanas a la actual administración nacional. Se le ha visto en fotografías en México junto a Juan Fernando Petro, hermano del presidente de la República, presentándose presuntamente como asesor de la presidencia, aunque oficialmente funge como jefe de negocios de una empresa privada llamada Codinamex. También se le señala de haber visitado al exdirector de la DIAN, Luis Carlos Reyes, para influir en nombramientos dentro de la dirección de aduanas.
Un expediente que no avanzó y un aval en pie
A pesar de la contundencia de las grabaciones y el testimonio del agente encubierto, la investigación contra Camilo Gómez parece haberse estancado en los anaqueles de la justicia. El candidato nunca ha sido llamado a interrogatorio ni vinculado formalmente a un proceso penal, lo que le ha permitido mantener su aspiración política.
Por su parte, el partido de la U ha defendido el aval otorgado a Gómez bajo el argumento de que no existen sentencias ejecutoriadas en su contra. «A nosotros lo que nos interesa son las sentencias ejecutoriadas… si no las hay, no podemos negar el aval sin poner en riesgo la personería jurídica»
La poca creíble respuesta del candidato
Camilo Gómez insiste en su inocencia y describe a Diego Marín no como un delincuente, sino como una persona «sensible y sumamente creyente». Asegura que sus conversaciones con él se daban en un marco de intimidad donde se puede decir «cualquier tipo de situación sin protocolo» y que muchas de las afirmaciones sobre sobornos a policías eran simplemente «carreta» del capo.

Mientras tanto, «Papá Pitufo» se encuentra actualmente en libertad en Portugal a la espera de un asilo político, tras haber huido de Colombia. La sombra de su imperio, sin embargo, sigue proyectándose sobre la campaña de Gómez, dejando en el aire la pregunta de si los recursos y la influencia del contrabando han logrado infiltrarse, una vez más, en el órgano legislativo del país.
Este es el vídeo de la primera parte de esta investigación:







