El alcalde de Honda alertó sobre prácticas de pesca prohibidas que estarían afectando el ciclo reproductivo de las especies del río Magdalena, con graves consecuencias ambientales y económicas para las comunidades ribereñas.
La pesca ilegal en el río Magdalena encendió las alarmas en el municipio de Honda, luego de que el alcalde Juan Enrique Rondón denunciara una afectación ambiental y social de grandes proporciones. Según el mandatario, estas prácticas estarían interrumpiendo el ciclo natural de reproducción de los peces, lo que ha generado una disminución progresiva y preocupante de la población ictícola en esta zona del Tolima.
De acuerdo con la información entregada por la administración municipal, el problema se concentra principalmente en el uso de artes de pesca prohibidas en las zonas bajas del río. Herramientas como barredoras y chinchorras estarían bloqueando el tránsito natural de los peces desde las ciénagas hacia las partes altas, impidiendo el desove y alterando de forma directa el equilibrio del ecosistema acuático.
El alcalde explicó que esta alteración del ciclo reproductivo no solo representa un daño ambiental severo, sino que compromete la sostenibilidad del río a mediano y largo plazo. La interrupción del desove reduce la posibilidad de recuperación de las especies, afectando la biodiversidad y poniendo en riesgo uno de los principales afluentes hídricos del país.
Rondón también advirtió que las consecuencias económicas ya se sienten entre las familias que dependen de la pesca artesanal. La reducción de peces disponibles ha disminuido los ingresos de los pescadores tradicionales, quienes históricamente han desarrollado su actividad de manera responsable y conforme a las normas ambientales vigentes.
El mandatario fue enfático en señalar que esta problemática no está relacionada con un aumento del turismo en la región. Por el contrario, aseguró que el impacto negativo proviene de personas externas que llegan al territorio sin el conocimiento ni la capacitación necesaria para ejercer la pesca de forma legal y sostenible.
Estas personas, según la denuncia, estarían capturando peces por debajo de la talla mínima permitida y utilizando implementos no reglamentados. Estas acciones aceleran el agotamiento del recurso y profundizan la crisis ambiental que hoy enfrenta el río Magdalena en su paso por Honda.
Ante este panorama, la Alcaldía de Honda hizo un llamado urgente a las autoridades competentes para reforzar los controles. La administración municipal solicitó el acompañamiento de la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca, así como de la Policía Nacional, con el fin de intensificar la vigilancia y sancionar las prácticas ilegales.
Finalmente, el alcalde reiteró la importancia de proteger el río Magdalena como fuente de vida, sustento y patrimonio ambiental. Insistió en que solo mediante el control efectivo, la educación ambiental y el trabajo articulado con las comunidades pescadoras será posible garantizar la conservación del recurso y la estabilidad económica de quienes dependen de él.


