La radicación y socialización acelerada del proyecto de acuerdo de la Política Pública de Cultura generó inconformidad entre artistas y gestores culturales, quienes denuncian falta de concertación, exclusión de sectores y debilidades técnicas en el documento presentado ante el Concejo Municipal.
El trámite del proyecto de acuerdo de la Política Pública de Cultura de Ibagué desató un fuerte malestar entre actores del sector cultural, quienes aseguran que el proceso se adelantó sin una socialización amplia, participativa y transparente. La iniciativa fue radicada por la Secretaría de Cultura el pasado 30 de enero ante el Concejo Municipal, con una socialización prevista para el 5 de febrero y una posible aprobación antes del 15 del mismo mes, lo que encendió las alarmas en la comunidad cultural.
De acuerdo con líderes del sector, la mayoría de organizaciones, colectivos y representantes culturales se enteraron del contenido y del cronograma apenas a comienzos de la semana, lo que limita seriamente la posibilidad de análisis, debate y retroalimentación del documento. Señalan que los tiempos establecidos resultan insuficientes para convocar a los distintos sectores culturales y construir posiciones consensuadas frente a una política pública que definirá el rumbo del sector en los próximos años.
La inconformidad se evidenció durante la sesión del Concejo Municipal del 5 de febrero, donde se vivieron momentos de tensión en el recinto. Uno de los líderes culturales tuvo que salir escoltado por la Policía tras manifestar su desacuerdo con la iniciativa, argumentando que el proyecto no solo carece de una adecuada socialización, sino que además excluye a múltiples expresiones culturales de la ciudad.
Según testimonios recogidos por este medio, el documento presentado presenta falencias de forma y fondo, con deficiencias técnicas, conceptuales y metodológicas. Los voceros del sector afirman que la propuesta “está mal escrita, carece de sustento y no refleja la realidad ni las necesidades del ecosistema cultural de Ibagué”, lo que pone en duda su viabilidad como política pública integral.
En paralelo, el Consejo Municipal de Cultura de Ibagué emitió un comunicado oficial en el que advierte que los procesos de socialización, diálogo y concertación deben realizarse dentro del marco ordinario de sus sesiones y asambleas, garantizando participación organizada, rigor técnico y deliberación responsable. En el documento, el Consejo deja claro que no avala procedimientos improvisados ni convocatorias de carácter urgente sin el tiempo necesario para el análisis sectorial.
El comunicado también cuestiona una asamblea citada de manera urgente el mismo 5 de febrero, apenas horas después de remitido el documento base de la política pública. Para el Consejo, esta dinámica hace materialmente imposible que los representantes culturales consulten a sus sectores y emitan respuestas propositivas y conciliadoras, más allá de posturas de rechazo.
Ante este panorama, los actores culturales reconocen que la posibilidad de frenar la aprobación del proyecto es compleja, teniendo en cuenta los cortos plazos y la correlación política al interior del Concejo Municipal. Sin embargo, insisten en la necesidad de visibilizar las irregularidades del proceso y exigir garantías reales de participación ciudadana.
Finalmente, el sector cultural reiteró su disposición a aportar a la construcción colectiva de la Política Pública de Cultura, siempre y cuando se respeten los principios de concertación, inclusión y transparencia. Advirtieron que una política impuesta, sin legitimidad social ni técnica, podría profundizar las brechas existentes y debilitar aún más el desarrollo cultural del municipio.






