Un temblor registrado en la madrugada del viernes 16 de enero fue sentido en varias regiones del país, con epicentro en Santander. Las autoridades confirmaron que no se reportaron daños ni personas afectadas y reiteraron el llamado a la calma.
Un sismo de magnitud 5.0 se registró a las 2:05 de la madrugada de este viernes 16 de enero de 2026, generando percepción en varios departamentos del país, especialmente en el nororiente colombiano. El movimiento telúrico fue catalogado como leve por la mayoría de ciudadanos y no ocasionó situaciones de emergencia.
De acuerdo con el Servicio Geológico Colombiano, el epicentro del temblor se localizó en el departamento de Santander, una zona reconocida por su alta actividad sísmica debido a la presencia del denominado Nido Sísmico de Bucaramanga, principalmente bajo el municipio de Los Santos.
El movimiento fue reportado en departamentos como Santander, Antioquia, Boyacá, Cundinamarca, Bogotá D.C., Caldas, Tolima, Norte de Santander, Meta, Quindío, Atlántico y Casanare. Sin embargo, en gran parte de estas regiones los habitantes afirmaron que el sismo fue apenas perceptible o pasó desapercibido.
En el área metropolitana de Bucaramanga, varios ciudadanos manifestaron que este tipo de eventos ya hacen parte de la cotidianidad. “Ya estamos acostumbrados a estos sismos, muchas veces ni los sentimos”, expresó una habitante consultada tras el movimiento telúrico.
Otro ciudadano explicó que la percepción del temblor depende de su magnitud. Según indicó, los sismos superiores a 5.0 suelen sentirse con mayor claridad, mientras que aquellos por debajo de ese umbral son generalmente leves y no generan alarma entre la población.
Tras el evento, la Oficina de Gestión del Riesgo de Santander informó que se realizó un monitoreo preventivo en el territorio, sin que se reportaran daños materiales ni personas lesionadas, por lo que la situación se mantiene bajo completa normalidad.
Las autoridades departamentales y municipales reiteraron el llamado a la calma y recordaron la importancia de seguir las recomendaciones de prevención y autoprotección, especialmente en una región donde la actividad sísmica es constante.
Finalmente, los organismos de gestión del riesgo insistieron en la necesidad de mantener planes familiares de emergencia y estar atentos a la información oficial, como parte de una cultura de prevención frente a fenómenos naturales recurrentes en el país.






