Un café producido en las montañas de Alto Guayabo, en Ortega, Tolima, alcanzó un valor de 75 dólares por libra tras ser reconocido por un comprador francés. El resultado destaca el trabajo de la familia Rayo, la asociación Café Agrario y cientos de caficultores que buscan posicionar el café tolimense en los mercados internacionales.
Un nuevo logro para la caficultura del Tolima se registró en el municipio de Ortega, donde un café producido en las montañas de la vereda Alto Guayabo alcanzó un valor de 75 dólares por libra, una cifra que representa un importante reconocimiento para los productores de esta zona del departamento.
El café lleva el nombre de Alexander Rayo, hijo del agricultor Aristóbulo Rayo, integrante de una familia dedicada durante generaciones al trabajo de la tierra. Su producción, vinculada a la asociación Café Agrario, logró captar la atención de compradores internacionales que reconocieron las características y el proceso detrás del grano.
El reconocimiento llegó de la mano del comprador francés Thomas Clement, quien destacó el valor, la calidad y la historia que acompañan este café producido en las montañas de Ortega. El resultado representa la conexión entre el trabajo de los productores rurales del Tolima y consumidores especializados de mercados internacionales.
El precio alcanzado constituye un motivo de orgullo para Ortega y para las familias cafeteras que han encontrado en los cafés diferenciados una oportunidad para mejorar el valor de su producción. Cada libra comercializada bajo estas condiciones refleja procesos de cultivo, selección y cuidado que buscan diferenciar el producto colombiano frente a compradores de distintas partes del mundo.

Detrás de los 75 dólares por libra también está el esfuerzo cotidiano de los campesinos, quienes comienzan sus jornadas desde las primeras horas del día y enfrentan las dificultades propias de producir café en zonas montañosas. Para las familias productoras, estos reconocimientos representan una oportunidad de demostrar que la calidad puede convertirse en mejores oportunidades para el campo.
El logro de Alexander Rayo y su familia también pone nuevamente a Ortega en el mapa cafetero del Tolima, un municipio donde numerosas comunidades rurales dependen de la agricultura como una de sus principales actividades económicas. La caficultura se convierte así en una herramienta para fortalecer la identidad productiva y proyectar el territorio hacia nuevos mercados.
La llegada de este café a compradores internacionales evidencia además el potencial que existe en los procesos de asociatividad y comercialización directa. Para organizaciones como Café Agrario, estos resultados pueden contribuir a que los productores tengan mayor visibilidad, fortalezcan sus capacidades y encuentren nuevos espacios para presentar cafés con características diferenciadas.
El reconocimiento obtenido en Ortega representa, finalmente, mucho más que una cifra económica: es un homenaje al trabajo de las familias cafeteras que cultivan las montañas del Tolima. El café de Alexander Rayo, su familia y la asociación Café Agrario lleva ahora el nombre de Ortega más allá de las fronteras y se convierte en una muestra del potencial que tiene la caficultura tolimense para conquistar mercados internacionales.

