El Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de Bogotá puso a disposición su sala permanente “Terca Esperanza” para exhibir los objetos desmontados el 15 de octubre de cinco salas del Museo Nacional, mediante un proceso de cocuraduría con víctimas y organizaciones sociales que evite que queden fuera del debate público.
El Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de Bogotá abrió formalmente la posibilidad de acoger y exponer en sus instalaciones las piezas y archivos que fueron desmontados el pasado 15 de octubre de cinco salas del Museo Nacional de Colombia. La decisión se produce en medio de la polémica nacional sobre la representación de la historia reciente, el conflicto armado y los movimientos sociales.
Según el Ministerio de las Culturas, se retiraron 63 elementos, de los cuales 22 están catalogados como bienes patrimoniales. Los materiales aluden a movimientos sociales, derechos de las mujeres, diversidad sexual, el proceso de paz, la Unión Patriótica, el M-19 y otros hitos políticos y sociales del país. Las salas intervenidas fueron Memoria y Nación, Hacer Sociedad, Tierra como Recurso, Ser y Hacer, y Fuerza, Fe y Sustancia.
La iniciativa del Distrito busca habilitar la sala permanente “Terca Esperanza” para que estos materiales no queden fuera de la esfera pública y continúen promoviendo la reflexión ciudadana. Esta exposición, inaugurada en diciembre de 2025, reúne cerca de 100 archivos, piezas audiovisuales y objetos aportados por más de 63 organizaciones y colectivos. Está abierta de lunes a sábado de 8:00 a. m. a 5:00 p. m. en la carrera 19B # 24-86.
Entre las piezas de “Terca Esperanza” destacan la máquina de escribir de Guillermo Cano, bordados de estudiantes sobre el conflicto y la paz, fotografías del atentado al Club El Nogal, imágenes en cianotipia elaboradas por habitantes de calle, botas intervenidas por madres de víctimas de ejecuciones extrajudiciales y corazones bordados por mujeres que buscan a miembros de la Fuerza Pública desaparecidos.
El eventual traslado de los objetos del Museo Nacional no será automático. Dependerá de la autorización de los dueños o custodios originales y de la concertación de un proceso participativo de cocuraduría. El objetivo es garantizar el contexto histórico de cada elemento sin vulnerar el rigor de la memoria colectiva.
Carlos Rojas, coordinador de la Línea de Memoria y Creación del Centro, ha subrayado la importancia de mantener vivos estos relatos. La propuesta busca que las piezas —que incluyen afiches de campaña de Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro, brazaletes del M-19, materiales sobre derechos LGBTIQ+ y elementos del Acuerdo de Paz— sigan generando diálogo en la capital.
Bogotá, ciudad que ha recibido más de 905.000 declaraciones de víctimas del conflicto según el Registro Único de Víctimas, cuenta con este espacio como escenario clave para la construcción de memoria desde lenguajes artísticos, el tejido, la fotografía y los archivos personales. La exposición estará habilitada hasta diciembre de 2027.
La iniciativa distrital se presenta como una alternativa para salvaguardar el debate histórico en un momento de tensión sobre cómo se narra el pasado reciente del país. El Centro de Memoria reitera su disposición a trabajar de manera conjunta con víctimas, organizaciones sociales y los titulares de los objetos para definir su eventual exhibición pública.


