Escándalo en el Festival Folclórico: precandidato Leandro Vera arremete contra la administración de Johana Aranda tras polémica muestra de Cristian David Ávila.
El ambiente político en la capital tolimense se encendió de manera prematura durante las festividades del San Juan. El detonante de la controversia fue el comportamiento de Cristian David Ávila, exsecretario de Agricultura municipal y actual aspirante a la Alcaldía de Ibagué. Ávila protagonizó una llamativa y cuestionada aparición pública en pleno desfile del 24 de junio, en el marco del Festival Folclórico Colombiano. El hecho no tardó en levantar ampolla entre diversos sectores políticos, que consideraron la puesta en escena como un acto de proselitismo abierto y descarado en medio de un evento cultural tradicional.
La reacción más severa provino de un antiguo aliado de la casa de gobierno local, el exsecretario de Desarrollo Social, Leandro Vera. Vera, quien históricamente ha sido un alfil cercano al sector político del ‘Hurtadismo’ y ahora suma respaldos del ‘Abelardismo’, también persigue la candidatura a la Alcaldía. Al observar la estrategia de su directo rival en la contienda, decidió lanzar una dura ofensiva pública a través de sus canales oficiales. Sus declaraciones fracturan visiblemente la aparente unidad que existía en los sectores alternos y cercanos al oficialismo de la ciudad musical.
En su pronunciamiento, Vera calificó la muestra de Ávila como un acto «caricaturesco» y acusó directamente al exfuncionario de instrumentalizar causas sociales con fines netamente electorales. Según el exsecretario de Desarrollo Social, el desespero por conseguir un rápido reconocimiento ciudadano ha llevado al candidato de la administración a incurrir en prácticas irrespetuosas. La crítica apuntó directamente a que se habría simulado o utilizado de forma inadecuada la representación de un sector vulnerable para llamar la atención del público asistente. El ataque discursivo no dejó espacio para las dudas sobre el distanciamiento político actual.
> «Hoy llora mi amada Ibagué. No sé si de risa o de tristeza por una administración que pasa del anonimato al desprestigio», sentenció de forma tajante Leandro Vera.
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Para el precandidato hurtadista, la maniobra ejecutada en el tradicional desfile folclórico cruza los límites éticos al meterse con la población en condición de discapacidad. Vera cuestionó con severidad si la intención de Ávila era erigirse falsamente como el representante de este colectivo social tan sensible. Manifestó que, conociendo el funcionamiento interno de ese equipo de trabajo, no le cabía la menor duda de la intención manipuladora detrás del espectáculo. Exigió de manera pública que no se insulte ni se usurpe la dignidad de estas personas valerosas del municipio.
Asimismo, la denuncia de Vera subió de tono al alertar sobre la supuesta exclusión y el maltrato hacia este grupo poblacional durante la jornada festiva del 24 de junio. El político aseguró con extrañeza que los colectivos con discapacidad no tuvieron una participación digna ni visible a lo largo de las comparsas principales. El exsecretario sugirió que la logística del evento relegó a estas personas a espacios marginales y ocultos de la vista del público general. Sus palabras sembraron una profunda duda sobre la verdadera inclusión social pregonada por el gobierno de la alcaldesa.
En un interrogante directo a la gestión de Johana Aranda, Vera sembró la duda sobre las condiciones deplorables en que habrían dejado a los asistentes vulnerables. Cuestionó si los organizadores terminaron escondiendo a estas personas en casetas reducidas de apenas dos por dos metros, marginados de las actividades principales. De igual manera, denunció que la población civil afectada tuvo que conformarse con observar el evento de lejos, recibiendo solo migajas de los palcos oficiales. Con la frase «¿Esto es lo que merece Ibagué?», el precandidato cerró su dura radiografía del panorama político y social.
Las reacciones en las plataformas digitales y las redes sociales no se hicieron esperar tras la viralización de las imágenes del desfile y la posterior réplica. Los contradictores políticos de la actual alcaldesa, Johana Aranda, aprovecharon la coyuntura para unirse a las críticas y cuestionar la neutralidad del actual gobierno. Diversos ciudadanos y analistas locales coincidieron en que el uso de los escenarios públicos y culturales para hacer campaña deforma la esencia de las fiestas. La presión mediática empezó a crecer sobre el Palacio Municipal en busca de explicaciones.
La administración municipal de Ibagué se encuentra ahora en el ojo del huracán debido a este choque entre figuras que compartieron gabinete en el pasado reciente. Este episodio de acusaciones mutuas y distanciamientos públicos marca el inicio de una campaña que promete ser sumamente hostil y polarizada. Los ciudadanos, por su parte, lamentan que el folclor y la tradición queden relegados a un segundo plano por cuenta de las disputas electorales. Mientras la alcaldía guarda silencio, la opinión pública local sigue debatiendo el verdadero alcance ético del proselitismo político.


