La Casa de Nariño estableció nuevas directrices para el manejo de la información oficial, entre ellas limitar entrevistas y ruedas de prensa, restringir las respuestas de los ministros y concentrar los principales anuncios en el presidente y el vocero Miller Soto. La medida genera debate sobre el acceso de la prensa a las fuentes oficiales.
La Casa de Nariño puso en marcha una nueva estrategia de comunicaciones que busca concentrar la información oficial del Gobierno de Abelardo de la Espriella en Presidencia y en una vocería central, reduciendo la autonomía de los ministerios para relacionarse directamente con los medios de comunicación. Las directrices fueron conocidas a partir de reuniones con responsables de prensa de las diferentes carteras y establecen, entre otras medidas, restricciones para entrevistas y ruedas de prensa con medios que no sean considerados “amigos”, salvo cuando exista autorización de Presidencia o se trate de asuntos estratégicos.
Uno de los principales cambios establece que los ministros podrán entregar declaraciones en determinados escenarios, pero no deberán abrir espacios posteriores para responder preguntas de los periodistas. Asimismo, los viceministros no estarán habilitados como voceros del Gobierno, mientras que los anuncios considerados de mayor relevancia serán realizados directamente por el presidente De la Espriella. Con estas disposiciones, la Administración busca reducir los mensajes contradictorios y establecer una línea comunicativa unificada para las diferentes entidades del Ejecutivo.
El nuevo esquema tendrá como figura central a Miller Soto, quien asumirá oficialmente como vocero del Gobierno este 1 de septiembre. De acuerdo con la información conocida, Soto podría realizar entre dos y tres intervenciones diarias y tendrá entre sus funciones recoger los asuntos prioritarios de los ministerios para posteriormente transmitir las posiciones oficiales de la Casa de Nariño. El Gobierno también contempla realizar talleres de vocería con el funcionario para preparar los mensajes y contenidos que serán difundidos públicamente.
La ruta de la información también tendrá un filtro desde Presidencia. Según las directrices divulgadas, habrá periodistas vinculados con cada ministerio encargados de identificar los temas más importantes de las respectivas carteras y trasladarlos a la Casa de Nariño para su revisión. El mismo procedimiento aplicaría a las entidades adscritas a cada ministerio, con el propósito de evitar anuncios independientes y garantizar que las comunicaciones institucionales respondan a una estrategia general definida por el Gobierno.
La estrategia contempla además una narrativa política común alrededor del denominado “Ciclo del Milagro”, concepto utilizado por el Gobierno para agrupar varias de sus prioridades. Dentro de las instrucciones conocidas aparecen expresiones como “entregar esperanza”, “se fueron los tiempos malos” y “estamos reconstruyendo juntos la patria milagro”, con las que se pretende reforzar una identidad comunicativa común entre las diferentes dependencias del Estado. La existencia de este concepto también fue reportada en análisis recientes sobre las primeras decisiones del nuevo Ejecutivo.
En paralelo, se produjeron cambios en la estructura de vocería que había sido anunciada durante la etapa previa a la posesión presidencial. Inicialmente, De la Espriella había designado a Miller Soto y a la periodista Carolina Gómez como voceros oficiales, pero Gómez posteriormente declinó el cargo y Soto quedó como principal figura de la nueva estrategia. La versión pública entregada por Gómez señala que recibió una propuesta diferente por parte del Presidente, mientras otras versiones han relacionado su salida con discusiones internas sobre su designación.
El giro en la política de comunicaciones coincide además con la salida del aire de Mañanas Blu 10 a. m., espacio dirigido por Camila Zuluaga y Ana Cristina Restrepo, después de ocho años. Blu Radio y medios nacionales señalaron que la emisora atribuyó la decisión a razones financieras y presupuestales; sin embargo, versiones recogidas por La Silla Vacía relacionaron el episodio con las tensiones existentes entre el programa y el nuevo Gobierno. Zuluaga y Restrepo habían sido críticas de algunas actuaciones del mandatario durante la campaña y el inicio de su administración.
Las nuevas reglas abren un debate sobre el equilibrio entre una comunicación gubernamental coordinada y el derecho de los medios a acceder directamente a los funcionarios, formular preguntas y ejercer control sobre las decisiones públicas. Para el Ejecutivo, la centralización puede contribuir a evitar contradicciones y entregar información de manera más ordenada; sin embargo, la posibilidad de restringir entrevistas o seleccionar medios autorizados podría generar cuestionamientos si termina limitando el acceso plural a las fuentes oficiales. El desafío para la Administración será demostrar que su modelo de comunicación puede mantener coherencia institucional sin convertirse en una barrera para el ejercicio periodístico y el acceso ciudadano a la información.

