Las cifras más recientes del DANE muestran una reducción de 3.180 personas en condición de desocupación frente al mismo periodo del año anterior. Sin embargo, la ciudad registra 7.170 ocupados menos, mientras el desempleo juvenil aumentó y permanece por encima del 20 %.
El mercado laboral de Ibagué presenta un comportamiento que va más allá de la reducción registrada en la tasa de desempleo. Las cifras más recientes del DANE muestran que actualmente hay 3.180 personas menos clasificadas como desocupadas frente al mismo periodo del año anterior.
No obstante, el dato está acompañado por una disminución de 7.170 personas ocupadas durante el mismo periodo. Esta situación plantea interrogantes sobre las razones que explican la reducción de los desempleados y sobre la capacidad real de la economía local para crear nuevos puestos de trabajo.
Para el economista Jaime Eduardo Reyes, el comportamiento del mercado laboral debe analizarse desde una perspectiva estructural. Según su análisis, el desafío de Ibagué no consiste únicamente en mejorar los indicadores de desempleo, sino en fortalecer el tejido productivo para generar oportunidades laborales estables y de mayor calidad.
Reyes también advierte sobre el impacto que tienen las condiciones económicas actuales en el comportamiento de los hogares y las empresas. El incremento de los precios y las condiciones financieras restrictivas pueden limitar la capacidad de compra, reduciendo la demanda de bienes y servicios y afectando las decisiones de contratación.
“Cuando se controla la inflación hay menos consumo y, por lo tanto, hay menos demanda de parte de los consumidores”, explicó el economista. De acuerdo con su análisis, esta situación puede tener efectos especialmente visibles en sectores como el comercio, los restaurantes y otras actividades de servicios que dependen directamente del consumo de los hogares.
El panorama adquiere particular relevancia en Ibagué debido al peso que tienen el comercio y los servicios dentro de su actividad económica. Para Reyes, una economía local con alta dependencia de estas actividades enfrenta mayores dificultades para ampliar la generación de empleo cuando el consumo permanece moderado.
A este escenario se suma, según el economista, una menor contratación por parte del sector público. Reyes sostiene que Ibagué presenta una importante dependencia del empleo estatal y que los cambios en la contratación pública pueden tener repercusiones sobre el comportamiento general del mercado laboral y sobre los ingresos que circulan en la economía.
Otro de los aspectos que genera preocupación es la situación de los jóvenes. Mientras el desempleo general muestra una reducción, la tasa de desocupación juvenil en Ibagué pasó de 21,3 % a 21,7 %, evidenciando que la evolución positiva del indicador general no se presenta de la misma manera entre todos los grupos de población.
El comportamiento de las cifras también lleva a diferenciar entre la reducción del número de desempleados y la creación efectiva de nuevos puestos de trabajo. Menos personas desocupadas no necesariamente significa que la ciudad haya generado una cantidad equivalente de empleos, especialmente cuando simultáneamente disminuye el número de personas ocupadas.
De cara a los próximos meses, Reyes considera que las condiciones financieras y un consumo que podría mantenerse moderado representan desafíos para el mercado laboral. En este contexto, el reto para Ibagué estará relacionado con el fortalecimiento de su estructura productiva y con la capacidad de generar empleos suficientes y de calidad para distintos sectores de la población.
