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Los Frentes de Abelardo

La estrategia gubernamental no se limita a la oposición ideológica. Se trata de un enfrentamiento sistemático contra cualquier sector social, político o económico que cuestione el proyecto de la llamada “patria milagro”, un proyecto que, tras meses en el poder, carece de dirección y empieza a acumular errores.

Por: Leidy Carolina Torres Hernández. Abogada.

El gobierno encabezado por Abelardo de la Espriella ha consolidado una narrativa de confrontación que se expresa en tres niveles: descalificación, estigmatización y militarización del discurso público.

La estrategia gubernamental no se limita a la oposición ideológica. Se trata de un enfrentamiento sistemático contra cualquier sector social, político o económico que cuestione el proyecto de la llamada “patria milagro”, un proyecto que, tras meses en el poder, carece de dirección y empieza a acumular errores.

En este contexto, los interlocutores válidos han sido convertidos en enemigos internos. Cada intervención presidencial constituye una provocación a los movimientos sociales y, simultáneamente, un ataque a los principios de la democracia participativa.

La exclusión política ha trascendido los márgenes tradicionales. No solo afecta a colectivos vulnerables o sectores de izquierda, sino también a actores económicos que inicialmente respaldaron la campaña oficialista. El caso de la ANDI y su presidente, Bruce Mac Master, es ilustrativo: el Ejecutivo impuso un veto que prohibía a los ministros reunirse con él, aislando deliberadamente su voz. Una medida inédita incluso frente a gobiernos anteriores que enfrentaron oposición directa.

La política de confrontación se ha extendido a múltiples frentes:

El ataque alcanza incluso a la Rama Judicial, con desacatos públicos a decisiones judiciales y un cuestionamiento directo a la legitimidad de los jueces. A ello se suma el sabotaje sistemático contra la JEP, mediante recortes presupuestales y discursos deslegitimadores, en línea con las estrategias de gobiernos anteriores que buscaron frenar el esclarecimiento del conflicto armado.

La estrategia gubernamental responde a cuatro objetivos centrales:

  1. Reactivar narrativas ultraconservadoras de carácter antiidentitario.
  2. Fragmentar la resistencia social, generando divisiones internas.
  3. Bloquear la reforma agraria y las reformas sociales impulsadas en el gobierno anterior.
  4. Desacreditar la justicia, con énfasis en la JEP.

El riesgo es claro: si los sectores sociales se defienden de manera aislada, el Gobierno podrá avanzar en concesionar territorios a multinacionales, vender activos estratégicos de la nación, desfinanciar programas sociales y apropiarse de recursos públicos.

La respuesta, por tanto, no puede ser individual ni fragmentada. El único camino viable es la organización popular. Frente a un frente fascista amplio y agresivo, la movilización colectiva constituye la herramienta más eficaz de defensa democrática.

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