Organizaciones campesinas cuestionan que la agenda institucional se concentre en eventos y fotografías, mientras los productores enfrentan dificultades para comercializar sus cosechas. El sector cafetero pide estrategias permanentes de compra, alianzas comerciales y redes propias de consumo que permitan mejorar sus ingresos.
Las organizaciones campesinas volvieron a poner sobre la mesa una discusión que trasciende las ferias y los escenarios institucionales: la necesidad de construir mecanismos permanentes de comercialización para los productos del campo. El llamado apunta a fortalecer la capacidad de los productores para encontrar compradores y generar ingresos de manera sostenida.
Desde el sector se plantea que los esfuerzos no deberían concentrarse únicamente en eventos que, aunque permiten visibilizar la producción rural, no necesariamente garantizan ventas posteriores. La propuesta es avanzar hacia organizaciones campesinas más articuladas, capaces de establecer redes comerciales propias y relaciones directas con compradores.
La inconformidad quedó resumida en una frase que refleja el reclamo de los productores: “Nosotros no necesitamos gente que nos venga a mirar, necesitamos gente que venga a comprar”. El pronunciamiento plantea que la prioridad debe ser convertir la promoción del campo en oportunidades concretas de comercialización.
Las críticas también alcanzaron a la clase política y su presencia en actividades con productores. “La foto que se están tomando los políticos con los productores cafeteros no los alimenta”, fue uno de los cuestionamientos expresados, al considerar que la visibilidad institucional debe estar acompañada de resultados que impacten directamente la economía de las familias campesinas.
La situación adquiere mayor relevancia para el sector cafetero, que esperaba aprovechar la Feria Internacional del Café como una oportunidad para establecer contactos comerciales y ampliar sus mercados. Sin embargo, la situación de orden público en algunas regiones del país habría generado preocupación entre visitantes y compradores provenientes del exterior.
De acuerdo con el pronunciamiento, el temor derivado de la reactivación del conflicto en determinadas zonas redujo la llegada de visitantes extranjeros al evento. Esta menor presencia terminó afectando las expectativas comerciales de algunos productores, quienes esperaban concretar ventas y establecer nuevas alianzas durante la feria.
Ante este panorama, las organizaciones campesinas plantean la necesidad de fortalecer canales de comercialización que no dependan exclusivamente de ferias, eventos institucionales o coyunturas políticas. Entre las alternativas mencionadas están las alianzas comerciales, las redes de consumo y los mecanismos que permitan conectar directamente a productores con compradores nacionales e internacionales.
El reclamo, finalmente, busca trasladar la discusión de la visibilidad a los resultados: menos fotografías y más compradores para el campo. Los productores consideran que una política de fortalecimiento rural debe garantizar condiciones para vender, generar ingresos y consolidar organizaciones capaces de participar con mayor autonomía en los mercados.

