Un documento que comenzó a circular en zonas de Coyaima, Ataco, Póle y Pérez advierte sobre supuestas restricciones y exige el retiro de campamentos mineros en un plazo de 24 horas. Las autoridades deberán verificar su autenticidad y establecer si existe una disputa por el control territorial con la estructura Jerónimo Galeano.
Un presunto panfleto atribuido al Frente Alfonso Cano de la Segunda Marquetalia comenzó a circular este lunes 5 de octubre en diferentes sectores del sur del Tolima. El documento hace referencia a los municipios y zonas de Coyaima, Ataco, Póle y Pérez, donde se desarrolla actividad minera y de barequeo. Su contenido generó preocupación entre habitantes y trabajadores de la región. Sin embargo, hasta el momento las autoridades deberán establecer oficialmente su autenticidad.
En el escrito, la estructura que aparece como responsable asegura tener presencia en este territorio desde hace varios años. Asimismo, hace referencia a la supuesta llegada reciente de integrantes de la estructura Jerónimo Galeano. El documento plantea lo que sería una disputa por el control territorial entre grupos armados ilegales. Estas afirmaciones, contenidas en el panfleto, aún no han sido verificadas de manera oficial.
El comunicado estaría dirigido a empresarios vinculados con la actividad minera, trabajadores dedicados al barequeo y personas que desarrollan actividades en las zonas señaladas. Entre las disposiciones mencionadas aparece la prohibición de establecer campamentos o denominadas “caletas” en las entradas de las minas o entables. El documento plantea además un plazo de 24 horas para retirar este tipo de instalaciones. Las advertencias han generado inquietud entre quienes permanecen en estos territorios.
Otro de los apartes del supuesto comunicado establece restricciones relacionadas con la movilidad durante determinadas horas de la noche. De acuerdo con el contenido conocido, se plantea una limitación entre las 7:00 de la noche y las 6:00 de la mañana. El documento también contiene amenazas contra quienes desobedezcan las disposiciones allí señaladas. Por tratarse de un material cuya autenticidad aún no ha sido confirmada, estas afirmaciones deben ser tomadas como parte del contenido atribuido al panfleto.
La situación resulta especialmente sensible por la presencia de actividades mineras en esta zona del departamento y por las dinámicas de seguridad que se han presentado históricamente en algunos sectores del sur del Tolima. La circulación del documento podría generar temor entre comunidades, trabajadores y comerciantes que desarrollan sus actividades en el territorio. Por ello, las autoridades deberán determinar si existe una situación real de confrontación o disputa entre estructuras armadas. También deberán establecer el alcance de las amenazas contenidas en el escrito.
Uno de los principales elementos que deberá ser analizado por los organismos de seguridad es la procedencia del documento y las circunstancias en las que comenzó a circular. Las autoridades podrán adelantar labores de inteligencia para establecer si el panfleto fue elaborado por la estructura a la que se atribuye. También será necesario verificar la información relacionada con la supuesta presencia de la Jerónimo Galeano. Estos elementos permitirán establecer el nivel de riesgo para las comunidades de la zona.
El contenido del documento plantea además interrogantes sobre las condiciones de seguridad de empresarios mineros, barequeros y habitantes que permanecen en las áreas mencionadas. Cualquier amenaza contra la población civil debe ser objeto de atención por parte de las autoridades competentes. La Gobernación del Tolima y los organismos de seguridad deberán evaluar la situación y adoptar las medidas que correspondan. Mientras se adelantan estas verificaciones, se recomienda a la comunidad acudir únicamente a fuentes oficiales.
Por ahora, no existe confirmación oficial sobre la autenticidad del panfleto ni sobre las afirmaciones relacionadas con una eventual disputa territorial entre la Segunda Marquetalia y la estructura Jerónimo Galeano. La circulación del documento, no obstante, encendió las alarmas en sectores del sur del Tolima. Las autoridades tendrán la responsabilidad de esclarecer su origen, verificar las amenazas y determinar si existe algún riesgo concreto para la población. Cualquier novedad deberá ser comunicada oficialmente para evitar rumores y situaciones de mayor preocupación en las comunidades.
