Habitantes de la vereda El Moral, en Chaparral, denunciaron la aparición de múltiples primates sin vida y pidieron intervención urgente de la Alcaldía Municipal de Chaparral, la Gobernación del Tolima y Cortolima ante el riesgo sanitario y ambiental.
Preocupación e incertidumbre vive la comunidad de la vereda El Moral, zona rural de Chaparral, tras el hallazgo de múltiples restos de primates en áreas boscosas cercanas a sus viviendas. Los cuerpos han sido encontrados en distintos puntos del sector, generando temor entre las familias campesinas.
Según los residentes, la situación fue reportada desde la semana pasada a las autoridades sanitarias y ambientales, sin que hasta el momento se haya realizado una intervención técnica en el territorio. La ausencia institucional mantiene en alerta a la población.
Los habitantes advierten que la mortandad podría representar un riesgo de salud pública, debido a que este tipo de episodios, conocidos como epizootias, pueden estar asociados a enfermedades transmisibles entre animales y humanos. Entre las principales preocupaciones se menciona la posible presencia de Fiebre Amarilla u otros virus selváticos.
Además del riesgo de zoonosis, la comunidad alertó sobre la eventual contaminación de fuentes hídricas. La descomposición de los cuerpos podría afectar la calidad del agua que abastece a varias familias de la vereda y sectores aledaños.
Ante la falta de respuesta inmediata, algunos pobladores optaron por embolsar los restos para disminuir los malos olores, una acción que, según líderes locales, podría alterar la cadena de custodia necesaria para estudios de laboratorio y análisis epidemiológicos.
Frente a este panorama, hicieron un llamado urgente a la Alcaldía Municipal de Chaparral, la Gobernación del Tolima, la Secretaría de Salud y Cortolima para que envíen una comisión técnica al lugar.
La solicitud incluye la presencia de veterinarios y epidemiólogos para la toma de muestras, realización de necropsias y disposición final de los restos bajo estrictos protocolos de bioseguridad, así como la activación de un plan de contingencia con jornadas de vacunación y monitoreo comunitario.
“No estamos ante un simple problema de malos olores; es una señal de alerta de la naturaleza que no puede ser ignorada”, expresó la vocería comunitaria. Mientras tanto, habitantes y medios locales anunciaron vigilancia permanente hasta que las autoridades hagan presencia efectiva en la zona.





