Habitantes de la urbanización Arboleda del Campestre expresaron preocupación por el cerramiento y posibles intervenciones en un área boscosa estratégica junto a la quebrada La Honda. La comunidad y la Veeduría de Servicios Públicos exigieron claridad sobre una licencia de saneamiento, protección de la biodiversidad y respuestas concretas de las autoridades ambientales y urbanísticas.
Residentes de la urbanización Arboleda del Campestre, en la ciudad de Ibagué, manifestaron su preocupación por el cerramiento de un área boscosa contigua a la quebrada La Honda, considerada un pulmón verde fundamental para la comuna. La inquietud surgió tras la instalación de señalización oficial que hace referencia a una licencia de urbanismo en modalidad de saneamiento, lo que generó temor por una eventual tala de árboles o construcción en un sector de alto valor ambiental.
La situación se intensificó desde julio de 2025, cuando vecinos y líderes comunitarios evidenciaron movimientos y presencia de personal en la zona, algunos de ellos con chalecos y logos asociados a la Alcaldía de Ibagué. Estos hechos despertaron dudas sobre el alcance real de las actividades adelantadas, especialmente por tratarse de un ecosistema que protege la ronda hídrica de la quebrada La Honda, una fuente vital para el equilibrio ambiental del sector.
Ante este panorama, la Veeduría de Servicios Públicos elevó una solicitud formal a entidades como Cortolima, la Alcaldía de Ibagué, la Curaduría Urbana No. 2 y la Procuraduría Ambiental y Agraria del Tolima. En el documento, radicado en julio de 2025, se exigió información clara sobre los avisos instalados, el tipo de licencia otorgada y si existen permisos de tala o movimientos de suelo en una zona declarada de protección ambiental.
El cartel visible en el lugar señala una licencia de urbanismo en modalidad de saneamiento para un proyecto destinado a vivienda de interés social, solicitada por Constructora Bolívar S.A. y tramitada ante la Curaduría Urbana No. 2 de Ibagué. La licencia hace referencia a predios ubicados en la zona de manejo y protección ambiental de la quebrada La Honda, lo que ha generado interpretaciones encontradas entre la comunidad, que teme una afectación directa al bosque nativo.
La Secretaría de Ambiente y Gestión del Riesgo de Ibagué respondió que no tiene competencia para otorgar licencias urbanísticas ni permisos de tala, aclarando que estas funciones recaen en la autoridad ambiental regional, Cortolima. No obstante, informó que se programó una visita técnica para verificar el estado del sector, enfocada inicialmente en la problemática del arrojo de basuras y escombros, sin pronunciarse de fondo sobre una posible intervención urbanística.
Para los habitantes del sector, esta respuesta resulta insuficiente, ya que la principal preocupación no es solo el manejo de residuos, sino la preservación integral del bosque y de la fauna silvestre que allí habita. En la zona se han identificado especies como monos aulladores, iguanas, serpientes, colibríes, aves carpinteras, garzas y una amplia diversidad de insectos, algunos de ellos considerados indicadores clave de la salud del ecosistema.
La Veeduría recordó que la normatividad ambiental vigente establece una franja mínima de 30 metros de protección a lado y lado de las corrientes hídricas permanentes, según el Decreto 1076 de 2015. Además, citó la Ley 99 de 1993, el Código Nacional de Recursos Naturales y la Ley 1333 de 2009, que obligan al Estado a garantizar la conservación de la biodiversidad y a sancionar cualquier intervención no autorizada en ecosistemas estratégicos.
La comunidad de Arboleda del Campestre anunció que se mantendrá en vigilancia permanente y no descarta acudir a instancias superiores si no se brinda claridad sobre el futuro del área boscosa. Para los residentes, este caso refleja la tensión entre el crecimiento urbanístico y la protección ambiental en Ibagué, y pone sobre la mesa la necesidad de decisiones transparentes que prioricen la sostenibilidad y la defensa del patrimonio natural de la ciudad.





