En medio de la crisis venezolana tras la captura de Maduro, el ministro de Defensa Pedro Sánchez descartó cualquier acción militar colombiana en territorio vecino, priorizando soberanía y ayuda humanitaria en la frontera.
Simultáneamente, confirmó el refuerzo del esquema de seguridad para el presidente Gustavo Petro frente a advertencias directas de Donald Trump, quien lo acusó de vínculos con producción de cocaína, elevando tensiones diplomáticas y alertas internas.
Durante un puesto de mando unificado en Cúcuta el día anterior, el ministro de Defensa colombiano, Pedro Sánchez, rechazó tajantemente cualquier intervención militar en Venezuela. Ante la escalada de tensiones regionales por la captura de Nicolás Maduro por EE.UU., Sánchez enfatizó que Colombia no participará en acciones armadas. Priorizará el resguardo de la soberanía nacional y la atención humanitaria en la frontera colombo-venezolana. Incluso si surgen nuevos ataques de Estados Unidos u otros actores, el país mantendrá una postura neutral. Esta declaración busca calmar temores de un conflicto mayor en la región. Sánchez llamó a soluciones diplomáticas para evitar escaladas innecesarias.
El Gobierno Nacional ha fortalecido el esquema de seguridad alrededor del presidente Gustavo Petro, según confirmó el propio ministro Sánchez. Esta medida responde a advertencias y amenazas surgidas en los últimos días, incluyendo declaraciones públicas. Las intimidaciones no solo son físicas, sino también mediáticas, que podrían incitar al odio. Autoridades de inteligencia identificaron riesgos de sectores radicalizados interpretando retóricas como llamadas a acción. El refuerzo incluye mayor vigilancia y coordinación entre Fuerzas Armadas e inteligencia. Petro enfrenta un contexto volátil que mezcla política interna e internacional.
Las tensiones se agudizaron tras comentarios del presidente estadounidense Donald Trump en rueda de prensa. Trump advirtió a Petro que «debe cuidarse el trasero», acusándolo de operar «fábricas de cocaína» enviadas a EE.UU. Esto se da en el marco de la captura de Maduro, que ha generado repercusiones regionales. Sánchez explicó que tales declaraciones incrementan la necesidad de protección presidencial. El Gobierno busca equilibrar relaciones diplomáticas sin ceder a presiones externas. Estas acusaciones podrían traducirse en amenazas reales para la institucionalidad colombiana.
Sánchez detalló que el refuerzo de seguridad abarca anticipación de riesgos derivados de la retórica internacional. Inteligencia monitorea cómo señalamientos públicos podrían motivar acciones internas radicales. El ministro subrayó el compromiso del Estado con la protección de sus líderes ante entornos mixtos. Esto incluye política internacional, tensiones mediáticas y volatilidad regional. Colombia mantiene estabilidad interna pese a la compleja situación en Venezuela. El enfoque es preventivo para salvaguardar la democracia y autoridades máximas.
En paralelo, el descarte de intervención en Venezuela resalta la prioridad humanitaria en la frontera. Sánchez indicó que Colombia se enfocará en asistir posibles refugiados sin acciones bélicas. Esta postura contrasta con la agresividad de Trump, quien ha insinuado que Petro podría ser «el siguiente». El Gobierno colombiano busca diálogos multilaterales para resolver la crisis venezolana. Evitará cualquier participación en conflictos armados externos. Esta decisión fortalece la imagen neutral de Colombia en la región.
Finalmente, el refuerzo de seguridad refleja un manejo proactivo ante amenazas combinadas. Sánchez aseguró que las Fuerzas Armadas están preparadas para cualquier escenario interno. El Gobierno equilibra protección presidencial con diplomacia regional. Petro continúa su agenda pese al clima tenso con Washington. Esta situación podría evolucionar con más declaraciones de Trump. Colombia prioriza paz y soberanía en medio de la crisis.





