Un fuerte intercambio de señalamientos entre el expresidente Álvaro Uribe Vélez y el senador Iván Cepeda Castro reaviva la polarización política en Colombia en medio del escenario preelectoral de 2026.
Un nuevo episodio de confrontación política sacude el panorama nacional tras las declaraciones del expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien lanzó fuertes acusaciones contra el senador Iván Cepeda Castro a través de redes sociales.
En su pronunciamiento, Uribe cuestionó duramente al congresista, señalándolo de presuntos vínculos con estructuras criminales y responsabilizándolo indirectamente de hechos de violencia, afirmaciones que generaron inmediata controversia en distintos sectores políticos.
Las declaraciones del exmandatario fueron respondidas con severidad desde sectores afines a Cepeda, donde se calificaron como señalamientos sin sustento probatorio y parte de una estrategia de desinformación en medio de la coyuntura electoral.
Desde estas posturas, se acusó a Uribe de evadir cuestionamientos históricos en su contra, particularmente relacionados con presuntos vínculos con el paramilitarismo y decisiones adoptadas durante sus gobiernos que han sido objeto de debate nacional.
El cruce de versiones también incluyó críticas al modelo político que representa el uribismo, señalándolo como un proyecto que diversos sectores consideran agotado, mientras que sus defensores lo mantienen como una referencia de seguridad y gobernabilidad.
Analistas advierten que este tipo de confrontaciones evidencian el alto nivel de polarización que atraviesa el país, especialmente en el contexto previo a las elecciones presidenciales de 2026, donde figuras como Cepeda comienzan a ganar protagonismo.
Asimismo, el tono del debate ha encendido alertas sobre la calidad del discurso político, debido a la circulación de acusaciones graves sin respaldo judicial, lo que podría incidir en la percepción ciudadana y el clima democrático.
En medio de este escenario, distintos sectores han hecho un llamado a centrar la discusión en propuestas y argumentos verificables, evitando la escalada de descalificaciones personales que profundizan la división política en Colombia.





