Una denuncia ciudadana volvió a encender las alarmas en el complejo residencial Arboleda Campestre, tras evidenciarse que un conducto que transporta agua hacia la Planta de Tratamiento de Agua Potable está siendo utilizado para lavar motos y vehículos. La situación, según veedores y comunidad, pone en riesgo la calidad del agua destinada al consumo humano y evidencia fallas estructurales y de control en el sistema de abastecimiento.
Una nueva alerta ambiental y sanitaria se registra en el sector de Arboleda Campestre, en Ibagué, luego de que ciudadanos denunciaran que un conducto de agua cruda, que conduce el recurso hídrico hacia la Planta de Tratamiento de Agua Potable (PTAP) del sector, estaría siendo utilizado como lavadero improvisado de motos y vehículos. Esta práctica genera contaminación directa del agua que posteriormente es sometida a tratamiento para su distribución a la comunidad.
De acuerdo con la denuncia, el pasado jueves se observó a dos personas realizando el lavado de motocicletas dentro del conducto que transporta el agua hacia la planta. Los residentes advierten que no se trata de un hecho aislado, sino de una situación reiterada que evidencia la falta de control y protección de una infraestructura que debería permanecer completamente sellada y aislada de cualquier actividad externa.
La comunidad manifestó su preocupación debido a que el agua que circula por este conducto hace parte del sistema de abastecimiento que, tras su tratamiento, llega a los hogares del conjunto residencial. El uso inadecuado del canal permitiría la entrada de grasas, detergentes, sedimentos y otros contaminantes que comprometen la calidad del agua cruda y aumentan los riesgos para la salud pública.
Según la normativa vigente, especialmente la Resolución 2115 de 2007 y la Resolución 0908 de 2021, los sistemas de conducción de agua deben ser cerrados, construidos con materiales inertes y diseñados para evitar cualquier tipo de infiltración o contaminación. A ello se suma el Reglamento Técnico del Sector de Agua Potable y Saneamiento Básico (RAS), que exige mantenimiento permanente y supervisión técnica por parte del operador del servicio.
Desde los colectivos ciudadanos se cuestiona que el conducto no cumpla con estas condiciones mínimas de seguridad. Aseguran que la infraestructura debería contar con cerramientos adecuados, señalización y vigilancia, especialmente por tratarse de una línea de agua cruda que posteriormente es tratada para garantizar su potabilidad antes de llegar al consumidor final.
Este nuevo episodio se suma a una serie de denuncias realizadas por el colectivo Memorial Ciudadano, conformado por la Veeduría Agua para Ibagué (VAPI) y la Unión de Veedurías por el Agua (UVA). Estas organizaciones han advertido desde hace varios años presuntas irregularidades en la calidad del agua suministrada a los habitantes de Arboleda Campestre y en la operación de su planta de tratamiento.
Los veedores recuerdan que el proyecto habitacional comenzó a ser ocupado antes de que entrara en funcionamiento el Acueducto Complementario de Ibagué, inaugurado en 2024. Como solución transitoria, el constructor y el IBAL acordaron el uso de una PTAP cercana, abastecida por canales de riego de la concesión Laserna, que captan agua del río Combeima en su parte baja.
Finalmente, Memorial Ciudadano sostiene que la PTAP de Arboleda Campestre no contaría con la capacidad tecnológica suficiente para remover todos los contaminantes presentes en esa zona del río, donde confluyen descargas urbanas y ahora posibles residuos derivados del lavado de vehículos. La comunidad exige al IBAL y a los entes de control acciones inmediatas para proteger la infraestructura, garantizar el cumplimiento de la normatividad y salvaguardar la calidad del agua potable.





