Un informe del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales advierte que el glaciar del Nevado Santa Isabel se encuentra en su fase final de existencia. El hielo ha perdido cerca del 99 % de su superficie desde el siglo XIX y actualmente solo sobreviven pequeños fragmentos que podrían desaparecer en los próximos tres a cinco años.
El glaciar del Nevado Santa Isabel enfrenta sus últimos años de existencia debido al acelerado retroceso de su capa de hielo. De acuerdo con un reciente informe del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, este nevado podría extinguirse completamente en un periodo estimado entre tres y cinco años. El fenómeno está asociado principalmente al aumento de las temperaturas y a la reducción de las precipitaciones sólidas. El nevado, ubicado dentro del Parque Nacional Natural Los Nevados, es considerado uno de los ecosistemas glaciares más representativos del país. Su desaparición representaría una pérdida ambiental significativa. Investigadores continúan monitoreando su evolución. El retroceso evidencia el impacto del cambio climático en los ecosistemas de alta montaña.
Las cifras históricas muestran un deterioro dramático de la superficie glaciar. Desde mediados del siglo XIX, cuando el nevado tenía aproximadamente 27,8 kilómetros cuadrados de hielo, ha perdido cerca del 99 % de su cobertura. Para febrero de 2024 el área se había reducido a apenas 0,16 km². Este descenso refleja décadas de calentamiento climático y cambios en los patrones de precipitación. La disminución ha sido progresiva pero se ha acelerado en los últimos años. El fenómeno preocupa a la comunidad científica. También genera alertas sobre el futuro de los glaciares colombianos. El Nevado Santa Isabel es hoy uno de los más amenazados del país.
El deshielo se intensificó notablemente en el último año. Entre febrero de 2024 y enero de 2025 la superficie glaciar se redujo un 31 %, pasando a cerca de 0,11 kilómetros cuadrados. Posteriormente, entre enero de 2025 y enero de 2026, se registró una nueva disminución del 27 %. Esto significa que actualmente el nevado conserva apenas alrededor de 0,08 km² de hielo. Los expertos advierten que estas cifras evidencian la rapidez con la que se está perdiendo la masa glaciar. La tendencia confirma un proceso prácticamente irreversible. Cada año el hielo desaparece a mayor velocidad. La pérdida compromete el equilibrio ambiental de la zona.
Aunque durante 2025 se registró un leve proceso de estabilización relacionado con el fenómeno climático de La Niña, el impacto fue limitado. Las temperaturas ligeramente más frías ayudaron temporalmente a reducir el ritmo de derretimiento. Sin embargo, los científicos advierten que el daño acumulado es demasiado grande. Actualmente el glaciar presenta espesores inferiores a 10 metros en su zona más extensa. Esto lo hace extremadamente vulnerable a cambios climáticos. Incluso pequeñas variaciones de temperatura pueden acelerar su desaparición. La tendencia general sigue siendo de pérdida. El nevado se encuentra en una etapa crítica.
El informe del Ideam explica que el glaciar ya no se presenta como una masa continua de hielo. En la actualidad está fragmentado en tres pequeños relictos glaciares que sobreviven en la montaña. El primero es conocido como El Hongo o Cumbre Norte, con aproximadamente 9,2 hectáreas. El segundo se denomina Laguna Verde, con cerca de 1,9 hectáreas. El tercero, llamado El Escondido, apenas conserva unos 875 metros cuadrados de hielo. Esta fragmentación demuestra el grado avanzado del retroceso glaciar. Cada relicto se encuentra aislado del otro. Su permanencia depende de condiciones climáticas cada vez más frágiles.
La desaparición progresiva del sistema glaciar ya ha dejado pérdidas irreversibles. Uno de los glaciares que formaba parte del complejo del Santa Isabel, denominado Conejeras, se extinguió oficialmente en enero de 2024. Este proceso ocurrió tras más de dos décadas de monitoreo científico. La desaparición de Conejeras confirmó las proyecciones sobre el acelerado deterioro de los glaciares tropicales. Investigadores consideran que el resto del sistema podría seguir el mismo camino en pocos años. La pérdida de estos ecosistemas también afecta la regulación hídrica de la región. Además, implica la desaparición de paisajes emblemáticos. Su valor ambiental es incalculable.
Debido a su rápido deterioro, el Nevado Santa Isabel fue incluido en la Lista Mundial de Víctimas Glaciares, un registro internacional que documenta los glaciares del planeta que están desapareciendo por efecto del cambio climático. Esta inclusión busca visibilizar el impacto global del calentamiento en ecosistemas de alta montaña. También permite alertar sobre la necesidad de fortalecer la investigación científica. La comunidad internacional sigue de cerca el proceso que vive este glaciar colombiano. Su desaparición sería un símbolo del cambio climático en los Andes tropicales. El caso se ha convertido en referente para estudios ambientales. La alerta es cada vez más urgente.
Finalmente, el Ideam anunció que continuará publicando reportes periódicos para documentar los últimos años del glaciar. El objetivo es mantener información científica actualizada sobre su evolución. El Nevado Santa Isabel posee un alto valor ambiental, cultural, turístico y científico para Colombia. Su desaparición representaría un hito en la historia climática del país. Las autoridades ambientales reiteran la importancia de fortalecer las políticas de adaptación al cambio climático. También llaman a la ciudadanía a tomar conciencia sobre la protección de los ecosistemas. El futuro de los glaciares andinos es cada vez más incierto. El Santa Isabel podría convertirse en el próximo en desaparecer.





