La Empresa Ibaguereña de Acueducto y Alcantarillado alertó sobre el estado crítico de la cuenca del río Combeima y pidió mayor compromiso ciudadano para evitar prácticas que afectan la principal fuente de agua potable de Ibagué.
La Empresa Ibaguereña de Acueducto y Alcantarillado, IBAL, lanzó un llamado de atención sobre el deterioro progresivo de la cuenca del río Combeima, principal fuente de abastecimiento de agua potable para la capital tolimense. La entidad reiteró que la protección del afluente es fundamental para garantizar el suministro y la calidad del servicio a los ibaguereños.
Durante la temporada de enero, el Cañón del Combeima se convierte en uno de los destinos turísticos más concurridos de la región. Sin embargo, el aumento descontrolado de visitantes y de actividades recreativas ha generado impactos negativos sobre el ecosistema, especialmente en las zonas de protección ambiental del río.
Según el IBAL, prácticas como los llamados “paseos de olla”, el vertimiento de residuos y la ocupación indebida de las riberas están acelerando el deterioro de la cuenca. Estas acciones afectan directamente la captación del agua y complican los procesos de potabilización que se realizan para el consumo humano.
El gerente del IBAL, Roberto Santofimio, comparó el estado actual del río Combeima con un paciente en estado crítico. “El río Combeima es como un paciente en cuidados intensivos: requiere atención inmediata y protección constante para garantizar que siga abasteciendo a la ciudad”, afirmó el funcionario.
Santofimio explicó que el arrastre de material, sumado a las crecientes ocasionadas por las lluvias, incrementa la turbiedad del agua. Esta situación obliga a intensificar los procesos de tratamiento, generando mayores costos operativos y riesgos para la continuidad del servicio.
Ante este panorama, la empresa hizo un llamado a la ciudadanía para que adopte comportamientos responsables durante las visitas al Cañón del Combeima. Evitar la contaminación, respetar las zonas de protección y abstenerse de realizar actividades no permitidas son acciones clave para preservar el afluente.
El IBAL también insistió en la importancia de fortalecer la educación ambiental y la corresponsabilidad ciudadana, entendiendo que el cuidado del río no solo es una tarea institucional, sino un compromiso colectivo de todos los habitantes de Ibagué.
Finalmente, la entidad recordó que proteger el río Combeima es proteger la vida, la salud y el bienestar de la ciudad. La conservación de la cuenca garantiza el acceso al agua potable y contribuye a la sostenibilidad ambiental de la Capital Musical a largo plazo.





