A pocas horas de las elecciones presidenciales del 31 de mayo de 2026, Iván Cepeda Castro enfrenta el reto más importante de su carrera política: convertir el liderazgo reflejado en las encuestas en una victoria definitiva en primera vuelta y garantizar la continuidad del proyecto político del Pacto Histórico.
La recta final de la campaña presidencial colombiana ha estado marcada por el optimismo del candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda Castro, quien a través de sus redes sociales afirmó: “Mi nombre es Iván Cepeda Castro y en 48 horas seré su próximo Presidente de Colombia en Primera Vuelta”. La declaración no surge de manera improvisada, sino que responde a una tendencia favorable en diferentes mediciones de opinión que lo han ubicado como líder de la contienda electoral durante las últimas semanas.
El senador y candidato presidencial ha construido una narrativa basada en la posibilidad real de evitar una segunda vuelta electoral. Su campaña ha insistido en que una victoria anticipada permitiría ahorrar recursos públicos significativos y daría mayor estabilidad política al país desde el inicio de un nuevo mandato. Este discurso ha encontrado eco entre sectores que respaldan la continuidad de las reformas impulsadas durante el actual Gobierno.
Sin embargo, el principal desafío para Cepeda no consiste en mantenerse como el candidato más votado, sino en superar la barrera constitucional del 50 % más uno de los votos válidos. Aunque las encuestas lo muestran encabezando las preferencias electorales, todavía existe una diferencia importante entre liderar la intención de voto y alcanzar la mayoría absoluta requerida para obtener la Presidencia sin necesidad de una segunda ronda.
La estrategia del petrismo y del Pacto Histórico durante las últimas semanas ha estado orientada precisamente a cerrar esa brecha. El objetivo no es únicamente conservar el respaldo de sus bases tradicionales, sino ampliar su alcance hacia sectores moderados, independientes y ciudadanos que aún no habían tomado una decisión definitiva frente a las elecciones presidenciales.
Uno de los factores más determinantes será la capacidad de movilizar a los votantes indecisos. Históricamente, los procesos electorales colombianos han demostrado que un porcentaje significativo de ciudadanos define su voto en los últimos días o incluso durante la jornada electoral. Esa población podría convertirse en el elemento decisivo para que Cepeda alcance los puntos porcentuales que aún necesita para asegurar una victoria contundente.
Otro reto fundamental radica en combatir la abstención. Colombia ha registrado tradicionalmente niveles elevados de ciudadanos habilitados para votar que finalmente no participan en las urnas. Para el Pacto Histórico, persuadir a quienes habitualmente se abstienen podría representar una fuente importante de nuevos votos, especialmente en sectores urbanos, jóvenes y comunidades que respaldan la agenda de cambio promovida por el actual gobierno.
La campaña también apuesta a que el liderazgo de Cepeda en los sondeos genere un efecto de voto útil. Esta dinámica ocurre cuando parte del electorado decide respaldar al candidato que percibe con mayores posibilidades de triunfo, buscando evitar escenarios de incertidumbre o prolongación de la disputa electoral mediante una segunda vuelta.
No obstante, la oposición mantiene la expectativa de impedir ese resultado. Diversos sectores políticos han concentrado sus esfuerzos en convencer a los votantes de que aún es posible forzar una segunda ronda presidencial, escenario en el que las alianzas entre partidos y movimientos podrían modificar significativamente el panorama electoral.
La posibilidad de una victoria en primera vuelta también tendría una importante carga simbólica para el denominado Gobierno del Cambio. Significaría una validación electoral de las políticas impulsadas durante los últimos cuatro años y consolidaría la continuidad de un proyecto político que ha buscado transformar diversos aspectos sociales, económicos e institucionales del país.
En consecuencia, el 31 de mayo no solo definirá quién ocupará la Casa de Nariño durante el próximo cuatrienio. También pondrá a prueba la capacidad del Pacto Histórico para convertir su ventaja en las encuestas en una mayoría electoral absoluta. El desafío de Iván Cepeda consiste en transformar el respaldo potencial en votos efectivos y demostrar que la continuidad del proyecto progresista puede consolidarse sin necesidad de una segunda vuelta presidencial.









