El Juzgado Segundo Penal Municipal rechazó la solicitud de la defensa del sacerdote Fredy Martínez de modificar las medidas cautelares impuestas en su contra. Las víctimas celebraron la decisión, destacando la importancia de estas medidas para su seguridad y el avance del juicio.
El juicio contra el sacerdote Fredy Martínez, acusado de abuso sexual, vivió un nuevo capítulo este lunes cuando el Juzgado Segundo Penal Municipal rechazó la solicitud de su defensa de modificar las medidas cautelares no privativas impuestas en su contra. En la audiencia virtual, se escucharon las intervenciones del fiscal Laureano Lozano, el representante de las víctimas, Luis Felipe Londoño, y la defensa del acusado.
La defensa del sacerdote argumentó que las medidas restrictivas, que incluyen el uso de un brazalete electrónico, la prohibición de salir de la ciudad, y restricciones de contacto, estaban afectando su calidad de vida, señalando dificultades económicas y laborales. Sin embargo, la Fiscalía y la representación de víctimas se opusieron, alegando que las condiciones no ponen en riesgo la integridad del acusado ni su derecho a trabajar y desplazarse.
Cielo Hernández, una de las víctimas denunciantes, expresó su satisfacción con la decisión judicial: «Las víctimas celebramos esta decisión y siempre hemos tenido temor por nuestra integridad, la de nuestras familias y la posibilidad de fuga, debido a que él gozaba de múltiples viajes al país y al exterior», declaró.
Además, Hernández agregó que las víctimas también han sido gravemente afectadas en su ejercicio laboral, su economía y su salud mental, por lo que considera que la justicia debe ser equitativa con el esfuerzo y dolor de las víctimas. La medida cautelar tiene como objetivo garantizar el desarrollo del juicio sin riesgos de revictimización o daños adicionales a las víctimas.
El Juzgado, tras escuchar las exposiciones, determinó que las restricciones seguirán vigentes mientras avanza el juicio, considerando que son necesarias para proteger a las víctimas y asegurar la correcta administración de justicia. Las medidas incluyen la obligación de permanecer en la ciudad, un horario de permanencia obligatoria entre las 6:00 p.m. y las 6:00 a.m., y la supervisión a través del brazalete electrónico.
Este caso, que ha generado gran atención pública, continúa en desarrollo, con la esperanza de que la justicia proporcione una respuesta equitativa para las víctimas, garantizando su protección y bienestar durante todo el proceso judicial.
El juicio contra Fredy Martínez sigue siendo uno de los más destacados en la actualidad, no solo por la gravedad de los hechos que se le imputan, sino también por las implicaciones sociales y legales que conlleva. Las víctimas esperan que la justicia continúe avanzando con firmeza y sin más dilaciones.
El proceso judicial sigue abierto, y las víctimas continúan confiando en que las medidas cautelares servirán para evitar nuevos riesgos durante el juicio. La comunidad y las autoridades siguen de cerca el avance del caso, que podría marcar un precedente en el manejo de casos de abuso sexual en Colombia.





