La Gobernación del Tolima alertó sobre graves afectaciones ambientales en zonas cercanas a los ríos Río Atá, Río Saldaña y Río Amoyá, donde la extracción ilícita con maquinaria pesada ha destruido cobertura vegetal y generado impactos sociales y de seguridad en municipios como Ataco, Planadas y Chaparral.
La minería ilegal continúa dejando una profunda huella ambiental en el sur del Tolima, donde al menos 14 hectáreas de bosque han sido destruidas como consecuencia de la explotación ilícita de minerales. La información fue confirmada por la Gobernación, que advirtió sobre el uso de retroexcavadoras en áreas estratégicas cercanas a importantes fuentes hídricas de la región.
De acuerdo con el reporte oficial, la remoción de grandes extensiones de tierra ha provocado la pérdida de cobertura vegetal y la alteración de los cauces naturales, afectando de manera directa ecosistemas que cumplen un papel fundamental en la regulación ambiental y en el abastecimiento de agua para comunidades rurales.
La gobernadora Adriana Magali Matiz señaló que el impacto no se limita al daño visible en la superficie, sino que compromete la biodiversidad, la calidad del recurso hídrico y la estabilidad de actividades productivas como la agricultura y la pesca, que dependen del equilibrio natural de estos territorios.
Las autoridades departamentales han establecido que detrás de esta actividad operan estructuras vinculadas a economías criminales que controlan el ingreso de maquinaria pesada y coordinan la llegada de personas provenientes de otros departamentos, generando un crecimiento acelerado de población flotante en varios municipios del sur.
Este fenómeno ha traído consigo presiones adicionales sobre el territorio, así como problemáticas asociadas a la seguridad y la convivencia, entre ellas el aumento del consumo de sustancias psicoactivas, la prostitución y la presencia de menores en zonas de explotación, lo que agrava la situación social en áreas rurales ya vulnerables.
Aunque recientemente se ha evidenciado la salida de algunas retroexcavadoras tras anuncios del Gobierno Nacional, la Gobernación advirtió que la amenaza no ha desaparecido, pues aún permanecen grupos dedicados a la extracción ilegal en puntos estratégicos de los ríos, lo que mantiene en alerta a las autoridades ambientales y de seguridad.
Frente a este panorama, se están articulando acciones con el Ministerio de Ambiente y la autoridad ambiental regional para reforzar los operativos de control y proteger a los mineros artesanales y ancestrales, quienes históricamente han desarrollado esta actividad de manera tradicional y hoy enfrentan riesgos por la presencia de redes ilegales.
La administración departamental reiteró que la minería ilegal no solo destruye el bosque y deteriora los ríos, sino que fortalece estructuras criminales que afectan el tejido social y la estabilidad territorial, por lo que insistió en la necesidad de mantener acciones contundentes y avanzar en procesos de restauración ambiental que permitan recuperar las zonas impactadas en el sur del Tolima.





