El estadio Estadio Manuel Murillo Toro enfrenta una carrera contrarreloj para cumplir con las exigencias de la CONMEBOL y mantener la localía del Deportes Tolima en la Copa CONMEBOL Libertadores. Directivos del club y la administración municipal analizan un plan urgente de adecuaciones para evitar que el equipo tenga que jugar fuera de Ibagué.
La participación internacional del Deportes Tolima en la Copa CONMEBOL Libertadores podría enfrentar un obstáculo inesperado. El estadio Estadio Manuel Murillo Toro, escenario habitual del equipo vinotinto y oro, se encuentra bajo revisión por parte de la CONMEBOL debido a varias exigencias técnicas del torneo continental.
Ante esta situación, en los próximos días se llevará a cabo una reunión clave entre el presidente del club, César Camargo, y la alcaldesa de Ibagué, Johanna Ximena Aranda Rivera. El encuentro buscará definir una hoja de ruta para resolver las inconsistencias detectadas por el organismo rector del fútbol sudamericano.
Entre los puntos que deberán ser atendidos se encuentran aspectos relacionados con la calidad de la gramilla, la logística de hospitalidad para delegaciones internacionales y las condiciones de infraestructura del estadio. Estos requisitos forman parte de los estándares exigidos por la CONMEBOL para garantizar condiciones adecuadas en los partidos del torneo continental.
También se han señalado observaciones en zonas comunes como baños, áreas de circulación y espacios destinados para prensa y organización del evento. Según versiones cercanas al proceso, algunas de estas adecuaciones requieren intervenciones urgentes si el escenario quiere seguir siendo sede oficial de los compromisos internacionales.
Las adecuaciones necesarias deberán ser presentadas ante el Instituto Municipal para el Deporte y la Recreación de Ibagué (IMDRI), entidad encargada de coordinar los procesos de infraestructura deportiva en la ciudad. La radicación de los requerimientos será clave para iniciar las obras y evitar sanciones o cambios de sede.
Sin embargo, el tiempo se convierte en el principal desafío. A medida que el Deportes Tolima avance en la competencia, las inspecciones y controles de la CONMEBOL se vuelven más estrictos, lo que reduce el margen para realizar ajustes de última hora.
Ante este panorama, ya existe un plan alterno. El Estadio Centenario fue inscrito como sede alterna para el equipo en caso de que el escenario de Ibagué no cumpla a tiempo con los requerimientos exigidos por el torneo continental.
Mientras tanto, dirigentes, autoridades y aficionados coinciden en que mantener la Libertadores en el Murillo Toro no solo tiene un valor deportivo, sino también económico y social para la ciudad. La presencia del torneo internacional representa una vitrina para el turismo, el comercio y la proyección de la capital tolimense en el escenario continental.





