El presidente Gustavo Petro denunció una supuesta estrategia de sectores de la oposición, que tendrían vínculos con el narcotráfico, para influir en escenarios políticos de Estados Unidos y promover un relato que pondría en riesgo la soberanía, la seguridad nacional y la estabilidad institucional del país.
El presidente de la República, Gustavo Petro, realizó este viernes 9 de enero de 2026 una declaración de alto impacto político al advertir sobre lo que calificó como una situación “muy grave” para la seguridad nacional. Según el mandatario, sectores de la oposición colombiana habrían cooptado espacios de diálogo con la administración del expresidente estadounidense Donald Trump con el fin de construir un relato falso que justifique acciones externas contra el país.
De acuerdo con Petro, esta presunta maniobra tendría como trasfondo alianzas oscuras entre actores políticos opositores y estructuras vinculadas al narcotráfico. El jefe de Estado aseguró que estas acciones buscan debilitar la legitimidad de su gobierno y generar un clima de inestabilidad institucional, utilizando el discurso del combate a las drogas como excusa para promover agendas ajenas a los intereses nacionales.
El mandatario sostuvo que parte de esta estrategia consiste en la difusión de una narrativa que plantea escenarios de intervención militar extranjera, similares a los registrados recientemente en otros países de la región. En ese contexto, Petro afirmó que algunos dirigentes opositores han viajado a Washington bajo el argumento de “arreglar” la situación colombiana, cuando en realidad, según dijo, estarían incentivando una crisis interna.
Aunque en su pronunciamiento no mencionó nombres propios, el presidente señaló que se trata de figuras influyentes de la oposición que mantienen contactos políticos en Estados Unidos. Estas gestiones, afirmó, no responderían a una defensa de la democracia, sino a intereses que buscan deslegitimar al actual Gobierno y abrir la puerta a presiones internacionales sobre Colombia.
La denuncia se produce en medio de un ambiente de tensiones diplomáticas entre Colombia y Estados Unidos, marcado por debates sobre narcotráfico, cooperación en seguridad y soberanía. Petro reiteró que su gobierno ha sido blanco de intentos de desestabilización externa, y advirtió que estas acciones podrían afectar la seguridad regional y las relaciones bilaterales.
Desde sectores de la oposición, las acusaciones fueron rechazadas de inmediato y calificadas como infundadas y distractoras. Dirigentes políticos señalaron que los viajes a Washington hacen parte de gestiones diplomáticas legítimas y negaron cualquier vínculo con organizaciones criminales, insistiendo en que el anuncio del presidente profundiza la polarización política.
Analistas consultados consideran que estas declaraciones podrían escalar el enfrentamiento político interno y tener repercusiones en el escenario internacional. Algunos expertos advierten que, de no presentarse pruebas claras, el debate podría trasladarse a instancias judiciales y diplomáticas, aumentando la tensión institucional en el inicio del año político.
Finalmente, el presidente Gustavo Petro hizo un llamado a la unidad nacional y a la defensa de la soberanía, anunciando que su gobierno impulsará investigaciones para esclarecer los hechos denunciados. Según indicó, Colombia no puede permitir que intereses criminales o foráneos utilicen la política interna como herramienta de desestabilización.





