El gremio decidió postergar la jornada de protesta y esperar hasta el 5 de noviembre para conocer los avances de la Administración Municipal frente al pliego de peticiones, con énfasis en los operativos contra el transporte ilegal.
Los taxistas de Ibagué aplazaron el paro que tenían previsto realizar y dieron un nuevo plazo a la Alcaldía para obtener respuestas concretas a sus solicitudes. La decisión se tomó durante una reunión del gremio, en la que, según Álvaro, representante del sector, hubo respaldo unánime a la propuesta de continuar el diálogo. Los conductores esperan que la Administración Municipal presente resultados verificables. La principal preocupación está relacionada con el transporte ilegal. El gremio considera que esta actividad afecta sus ingresos. Por ahora, la protesta queda aplazada.
La fecha acordada para revisar los compromisos será el próximo 5 de noviembre, cuando los representantes de los taxistas se reunirán nuevamente con la alcaldesa Johana Aranda. Durante el encuentro esperan conocer un balance de las medidas adelantadas por el Gobierno municipal. La reunión será determinante para establecer si existen avances frente al pliego de peticiones. Los conductores buscan respuestas sobre las acciones de control solicitadas. También esperan claridad sobre los resultados de los operativos. A partir de ese informe, el sector definirá sus siguientes pasos.
Uno de los puntos centrales de las solicitudes corresponde al fortalecimiento de los operativos contra la prestación ilegal del servicio de transporte. Según el gremio, estas actividades representan una competencia que perjudica a quienes trabajan bajo las condiciones establecidas para el servicio público individual. Los taxistas consideran necesario intensificar los controles en distintos sectores de la ciudad. También esperan conocer qué acciones se han realizado hasta el momento. La intención es verificar si las medidas adoptadas están generando resultados. Este asunto concentra buena parte de las inconformidades del sector.
Álvaro explicó que el aplazamiento de la protesta responde a la disposición de los conductores para mantener abiertos los canales de comunicación con la Administración Municipal. El representante señaló que el gremio decidió conceder más tiempo para evaluar los compromisos adquiridos. Sin embargo, insistió en que la espera debe traducirse en resultados concretos. Los taxistas buscan que las autoridades respondan a sus solicitudes con medidas verificables. La reunión de noviembre será el espacio para revisar los avances. El sector espera que el diálogo permita resolver las diferencias.
La situación económica de los conductores continúa siendo otra de las principales preocupaciones. “Estamos trabajando a pérdidas”, manifestó el representante, al explicar el impacto que, según el gremio, genera la prestación ilegal del transporte. Los taxistas sostienen que la disminución de sus ingresos dificulta cubrir los gastos asociados a la operación diaria. Entre sus inquietudes se encuentran los costos de mantenimiento y funcionamiento de los vehículos. Por esta razón, reclaman controles que permitan mejorar las condiciones de competencia. El gremio considera que el cumplimiento de las normas debe ser una prioridad.
El aplazamiento no significa que los taxistas hayan descartado definitivamente la posibilidad de movilizarse. Según lo expresado por su representante, la decisión dependerá de los resultados que presente la Alcaldía en la próxima reunión. Si las medidas anunciadas responden a las solicitudes y muestran avances, el gremio evaluará cerrar el proceso de convocatoria al paro. En caso contrario, los conductores volverán a discutir las acciones que consideran necesarias. La fecha acordada servirá como punto de evaluación. La continuidad de la protesta dependerá de los compromisos y sus resultados.
La Administración Municipal tendrá así un nuevo plazo para informar sobre las actuaciones relacionadas con el pliego de peticiones. Los taxistas esperan que el encuentro con la alcaldesa permita establecer responsabilidades, avances y acciones pendientes. Para el gremio, no basta con mantener reuniones si estas no se traducen en medidas concretas frente a los problemas expuestos. La vigilancia al transporte ilegal se mantiene como una de sus principales exigencias. También esperan que exista seguimiento a los acuerdos. El objetivo es encontrar soluciones sin afectar la movilidad de la ciudad.
Por ahora, los taxistas mantienen suspendida la convocatoria y priorizan la vía del diálogo con el Gobierno municipal. El 5 de noviembre será la fecha clave para evaluar las respuestas de la Alcaldía de Ibagué y determinar si las solicitudes del gremio han sido atendidas. Mientras llega ese encuentro, los conductores permanecerán atentos a las acciones de control y a los resultados que se presenten. La posibilidad de retomar la protesta sigue abierta si consideran insuficientes las medidas. El desenlace dependerá de los avances que se logren. La expectativa del sector es alcanzar soluciones que mejoren sus condiciones laborales y económicas.

