El Volcán Puracé sorprendió con un manto blanco que resaltó su majestuosidad, en medio del monitoreo constante por su actividad volcánica.
Un espectáculo natural cautivó este martes a habitantes y visitantes del suroccidente colombiano, luego de que el Volcán Puracé amaneciera cubierto por un imponente manto blanco que resaltó su grandeza en plena Cordillera Central.
La imagen del volcán nevado se convirtió en una postal única del paisaje caucano, destacando la riqueza natural de esta zona y generando admiración entre quienes lograron observar el fenómeno.
El Puracé forma parte de la Cadena Volcánica de los Coconucos, un conjunto de entre 12 y 15 estructuras volcánicas ubicadas dentro del Parque Nacional Natural Puracé, una de las áreas más importantes en actividad geológica del país.
Este sistema volcánico es monitoreado de manera permanente por el Servicio Geológico Colombiano, debido a su constante actividad y al potencial riesgo que representa para las comunidades cercanas.
Con una altitud cercana a los 4.650 metros sobre el nivel del mar, el volcán es considerado uno de los más activos de Colombia, caracterizado por su naturaleza de estratovolcán andesítico y su historial de emisiones de ceniza.
De acuerdo con expertos, el Puracé tiene una formación geológica que se remonta a aproximadamente 8.000 años, lo que lo convierte en un referente clave para el estudio de los procesos volcánicos en la región andina.
El nombre “Puracé”, de origen indígena, significa “montaña de fuego”, una denominación que refleja su carácter activo y la importancia cultural que ha tenido para las comunidades ancestrales del territorio.
Aunque el fenómeno de la nieve resalta la belleza del volcán, las autoridades recuerdan la necesidad de mantener el respeto por estos ecosistemas y atender las recomendaciones oficiales ante cualquier cambio en su comportamiento.





