La disminución en frecuencias, el cambio de aeronaves y la baja demanda ponen en aprietos la operación del Aeropuerto Perales, mientras gremios advierten la urgencia de medidas estructurales.
El comportamiento del tráfico aéreo en el Aeropuerto Perales ha encendido las alarmas entre los sectores económicos de Ibagué, tras evidenciarse una caída en pasajeros y una reducción significativa en la oferta de vuelos. Las cifras más recientes reflejan un retroceso en rutas clave, especialmente en la conexión con Bogotá, considerada estratégica para el desarrollo regional.
Durante enero de 2026, el número de pasajeros en la ruta Ibagué–Bogotá cayó un 21,4 %, pasando de 7.521 en 2025 a 5.909 en el mismo periodo de este año.
Este descenso coincide con una reducción en las frecuencias aéreas, lo que impacta directamente la conectividad y limita las opciones para viajeros frecuentes.
Uno de los factores determinantes ha sido el cambio en el tipo de aeronaves utilizado por Avianca, que sustituyó los aviones A320 —con capacidad cercana a 180 pasajeros— por aeronaves ATR de menor tamaño. Esta decisión ha implicado la reducción de aproximadamente 260 sillas diarias, afectando la disponibilidad y el crecimiento potencial de la demanda.
En términos operativos, la caída también es evidente en el número de vuelos: Avianca pasó de 3.215 operaciones en enero de 2025 a 1.950 en 2026, lo que representa una disminución del 39,3 %. Por su parte, LATAM Airlines registró una reducción más moderada del 8,1 %, al pasar de 4.306 a 3.959 vuelos.
A pesar de este panorama, las cifras anuales muestran una leve tendencia positiva: el aeropuerto movilizó 295.684 pasajeros en 2024 y aumentó a 314.342 en 2025. Sin embargo, el inicio de 2026 evidencia una desaceleración que genera preocupación sobre la sostenibilidad del crecimiento.
El reto, según analistas, no es únicamente operativo sino también comercial, ya que se requiere fortalecer la promoción de ciudad, atraer inversión y diseñar estrategias que incentiven la demanda. Sin pasajeros suficientes, las aerolíneas no encuentran viable ampliar rutas, lo que perpetúa el estancamiento del mercado aéreo local.
A esto se suma la desconfianza generada por experiencias fallidas con vuelos chárter que fueron cancelados por baja ocupación. Esta situación ha afectado tanto a usuarios como al sector empresarial, que demanda mayor estabilidad y previsibilidad en la oferta aérea.
Los gremios han planteado una hoja de ruta que incluye recuperar aeronaves tipo A320, habilitar nuevas frecuencias —especialmente en horario nocturno— y consolidar rutas hacia regiones como el Valle del Cauca o la Costa Atlántica. Solo después de fortalecer el mercado nacional, consideran viable avanzar hacia una eventual internacionalización con destinos como Panamá o Punta Cana.
Por ahora, el Aeropuerto Perales enfrenta un dilema estructural: la falta de vuelos limita la demanda, y la baja demanda impide ampliar la operación. Resolver esta ecuación será clave para mejorar la competitividad de la ciudad y responder a las necesidades del sector productivo.





