El Concejo Municipal de Ibagué aprobó la Política Pública Cultural del municipio tras una discusión marcada por reclamos de algunos sectores que aseguraron no haber sido incluidos en la socialización final del documento. El concejal Julián Serna se pronunció sobre la necesidad de garantizar participación amplia e incluyente.
En medio de un amplio debate en la ciudad, el Concejo Municipal de Ibagué aprobó la Política Pública Cultural, un instrumento de planificación que definirá las líneas de acción del sector artístico y cultural en los próximos años, pero cuya discusión estuvo rodeada de cuestionamientos por parte de algunos colectivos.
El concejal Julián Serna manifestó que, si bien el documento contenía aspectos positivos y propuestas relevantes para el fortalecimiento cultural del municipio, varios sectores expresaron inconformidad frente a la manera en que se realizó la socialización del texto final antes de su aprobación.
Según explicó el cabildante, algunos representantes culturales señalaron que participaron en etapas previas de construcción, pero que no fueron convocados adecuadamente en la revisión y evaluación del documento definitivo, lo que generó dudas sobre la inclusión real de sus aportes en la versión final.
Serna indicó que, como representante de comunidades indígenas y de un partido con enfoque pluralista e incluyente, consideraba fundamental verificar si efectivamente estos sectores fueron tenidos en cuenta, solicitando soportes como bases de datos o actas que demostraran su participación en la socialización final.
El concejal sostuvo que, de comprobarse que algún grupo no fue escuchado, correspondía al Concejo actuar como garante de la participación ciudadana, recordando que una política pública cultural debe construirse con todos los actores del sector, sin exclusiones ni vacíos.
Durante la discusión, algunos concejales plantearon la posibilidad de que las críticas tuvieran un trasfondo político debido al contexto electoral; sin embargo, Serna afirmó que se resistía a convertir el debate cultural en un escenario de confrontación partidista, insistiendo en que el enfoque debía centrarse en la calidad y legitimidad del documento.
El cabildante también señaló que, aunque hubo artistas y colectivos que respaldaron la iniciativa y reconocieron haber sido incluidos en el proceso, era preferible pecar por exceso de garantías que dejar dudas sobre la participación, asegurando que siempre sería mejor fortalecer el consenso antes que aprobar un proyecto con inconformidades.
Finalmente, tras las deliberaciones correspondientes, la Política Pública Cultural fue aprobada por el Concejo Municipal, marcando un hito para el sector cultural de Ibagué, aunque con el compromiso de hacer seguimiento a su implementación y de mantener abiertos los canales de diálogo con todos los actores artísticos y comunitarios.





