Organizaciones sindicales y sociales se concentraron en Ibagué para respaldar el incremento del 23,7 % del salario mínimo para 2026, suspendido provisionalmente por el Consejo de Estado, y solicitaron al Gobierno la expedición de un nuevo decreto.
En la capital del Tolima, diversas organizaciones sociales, centrales obreras y sindicatos iniciaron movilizaciones en defensa del denominado salario mínimo vital, sumándose a la jornada nacional convocada tras la suspensión provisional del aumento decretado para 2026.
La concentración se realizó desde tempranas horas en el Parque Manuel Murillo Toro, donde trabajadores del magisterio, líderes sindicales y representantes de distintos sectores laborales se reunieron con pancartas y consignas para expresar su rechazo a la decisión judicial.
Durante la jornada, los manifestantes reiteraron su respaldo al incremento del 23,7 % del salario mínimo, el cual había sido anunciado como una medida orientada a mejorar el poder adquisitivo de millones de trabajadores frente al alza sostenida en el costo de vida.
Entre los asistentes se destacaron delegaciones de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y sindicatos del sector educativo, quienes argumentaron que la suspensión representó un golpe a las expectativas económicas de las familias trabajadoras.
Los dirigentes sindicales afirmaron que el ajuste salarial no solo buscaba dignificar el ingreso básico, sino también dinamizar la economía nacional mediante el fortalecimiento del consumo interno y la estabilidad financiera de los hogares.
Asimismo, hicieron un llamado al Gobierno nacional para que, dentro del plazo legal establecido, expidiera un nuevo decreto que permitiera restablecer el incremento, garantizando seguridad jurídica y protección a los derechos laborales.
La movilización transcurrió de manera pacífica y contó con el acompañamiento de autoridades locales, que velaron por el orden público y el respeto al derecho a la protesta, sin que se reportaran alteraciones en la tranquilidad de la ciudad.
La jornada se extendió hasta horas de la tarde y formó parte de una serie de concentraciones realizadas en diferentes ciudades del país, en las que trabajadores y organizaciones sociales insistieron en la defensa del salario mínimo vital como una herramienta clave para la justicia social y la estabilidad económica.





