La Veeduría por el Agua de Ibagué (VAPI) reactivó el debate sobre el Tanque Sur, una infraestructura construida en el barrio Miramar con una inversión cercana a los $3.000 millones que, cinco años después de su entrega al IBAL, continúa fuera de operación. La organización fundamentó su denuncia en un informe de la Contraloría General de la República y solicitó a los organismos de control investigar las presuntas responsabilidades derivadas del proyecto.
La Veeduría por el Agua de Ibagué (VAPI) volvió a poner bajo la lupa el proyecto del Tanque Sur, una obra ejecutada para fortalecer el sistema de acueducto de la ciudad que, según la organización, permanece sin prestar servicio cinco años después de haber sido recibida por el IBAL. La denuncia revive el debate sobre la utilidad de la infraestructura y el manejo de los recursos públicos invertidos en su construcción.
La organización sustentó sus cuestionamientos en los hallazgos de una auditoría realizada por la Contraloría General de la República, emitida en junio de 2026. De acuerdo con ese informe, el organismo de control concluyó que el Tanque Sur no cumple actualmente el propósito para el cual fue construido y que presenta dificultades de viabilidad técnica para entrar en operación dentro del sistema de acueducto.
Según VAPI, el tanque, ubicado en el barrio Miramar y con capacidad para almacenar 2.000 metros cúbicos de agua, demandó una inversión cercana a los $3.000 millones y permanece expuesto al deterioro sin generar beneficios para la prestación del servicio. La veeduría agregó que una infraestructura con características similares tendría hoy un valor aproximado de $5.000 millones.
La organización también recordó que, durante la auditoría, el propio IBAL reconoció que el Tanque Sur aún no ha entrado en funcionamiento y que su operación dependería de futuras obras de interconexión. A partir de esa respuesta, VAPI manifestó su preocupación frente a la posibilidad de que la empresa busque incorporarlo al sistema para demostrar un funcionamiento que, según sostiene, no ha existido.
En su pronunciamiento público, la veeduría aseguró que una eventual conexión del tanque modificaría la hidráulica del sistema de acueducto y afirmó que esa infraestructura no hacía parte de la solución inicialmente contemplada en los diseños del proyecto. Asimismo, recordó que la Contraloría estableció que el Tanque Cerrogordo era suficiente para abastecer la demanda proyectada del Distrito Hidráulico No. 3.
VAPI también señaló que el mismo IBAL informó a la Contraloría que el sector ha sido abastecido desde el año 2021 sin necesidad de poner en funcionamiento el Tanque Sur. Con base en estos antecedentes, la organización considera que la infraestructura no ha cumplido el objetivo para el cual fue financiada y construida.
Ante este panorama, la veeduría solicitó formalmente a la Contraloría General de la República, la Procuraduría General de la Nación y la Fiscalía General de la Nación adelantar las investigaciones correspondientes para determinar si existen responsabilidades fiscales, disciplinarias, administrativas o penales relacionadas con la planeación, contratación, ejecución, supervisión y recibo de la obra.
Hasta el momento, el pronunciamiento conocido corresponde a la posición expuesta por VAPI con fundamento en los hallazgos de la auditoría de la Contraloría. Se espera que las autoridades competentes continúen con las actuaciones correspondientes y que el IBAL se pronuncie frente a los nuevos cuestionamientos formulados por la veeduría, en un debate que vuelve a poner en discusión la ejecución de proyectos estratégicos para el sistema de acueducto de Ibagué.

