El abogado, psicólogo y exagente del DAS Didier Blanco fue designado como director de la Unidad Nacional de Protección (UNP), una decisión que ha generado un intenso debate político por su pasado como activista digital, sus polémicas publicaciones en redes sociales y el giro ideológico que dio tras su incursión en la política electoral en Ibagué.
El nombramiento del ibaguereño Didier Blanco como nuevo director de la Unidad Nacional de Protección (UNP) se convirtió en uno de los primeros focos de controversia del gobierno del presidente electo Abelardo de la Espriella. Su llegada a una de las entidades más sensibles del Estado ha despertado cuestionamientos desde distintos sectores políticos, debido a su historial como influencer, activista digital y exagente del extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS). La UNP administra un presupuesto superior a los dos billones de pesos y tiene bajo su responsabilidad la protección de miles de personas en riesgo en Colombia.
Blanco nació en Ibagué en 1980 y comenzó su vida profesional como agente del DAS entre los años 2000 y 2009. Durante ese periodo desempeñó labores de inteligencia, escolta y poligrafista, experiencia que posteriormente complementó con estudios de Psicología y Derecho. Tras la liquidación del DAS incursionó en la contratación pública y desarrolló actividades relacionadas con procesos de selección de personal, consultoría y aplicación de pruebas de polígrafo tanto para entidades públicas como privadas.
Su paso por la administración pública incluyó cargos durante la Alcaldía de Ibagué en el gobierno de Andrés Hurtado, donde dirigió la Gestora Urbana y posteriormente trabajó en la Unidad de Salud de Ibagué. Sin embargo, su relación con esa administración terminó en medio de diferencias políticas, lo que marcó el inicio de una nueva etapa dedicada a la producción de contenidos digitales y al fortalecimiento de su presencia en redes sociales como creador de opinión.
En 2023 decidió trasladar esa visibilidad al escenario electoral con una candidatura independiente a la Alcaldía de Ibagué. Inicialmente impulsó el movimiento ciudadano «Ibagué es Mía» mediante la recolección de firmas, aunque posteriormente desistió de ese mecanismo y obtuvo el aval del partido Alianza Social Independiente (ASI). Durante esa campaña presentó una propuesta de centro, enfocada en la lucha contra la corrupción, el desarrollo económico, la generación de empleo y la construcción de consensos políticos.
Su programa de gobierno también planteó iniciativas de inclusión social y respeto por la diversidad, además de estrategias preventivas para enfrentar la inseguridad mediante oportunidades para los jóvenes y fortalecimiento de la educación ciudadana. No obstante, el respaldo ciudadano no se reflejó en las urnas. Blanco obtuvo 6.005 votos, ocupó el octavo lugar entre nueve candidatos y quedó muy lejos de disputar la Alcaldía de Ibagué.
Después de esa derrota electoral comenzó un acercamiento con el movimiento político liderado por Abelardo de la Espriella. Respaldado por dirigentes de Salvación Nacional, entre ellos el senador Alejandro Bermeo, Blanco se convirtió en una de las voces digitales más visibles del denominado «abelardismo», defendiendo de manera permanente las posiciones del entonces candidato presidencial y cuestionando con dureza a sus opositores políticos.
Durante ese proceso cambió el tono moderado que había mostrado en la campaña de 2023 y adoptó un discurso mucho más confrontacional. A través de videos y publicaciones en redes sociales difundió mensajes dirigidos contra periodistas, medios de comunicación, dirigentes políticos y diferentes sectores ideológicos. Varias de esas intervenciones fueron ampliamente cuestionadas por utilizar expresiones ofensivas y descalificaciones hacia figuras públicas, comunidades y opositores.
Precisamente ese historial ha sido uno de los principales argumentos de quienes cuestionan su llegada a la UNP. Diversos congresistas y dirigentes políticos consideran que las publicaciones realizadas durante su etapa como activista podrían afectar la confianza de quienes actualmente reciben esquemas de protección, entre ellos líderes sociales, periodistas, defensores de derechos humanos y dirigentes políticos que fueron blanco de sus críticas en redes sociales.
Frente a esas críticas, Blanco ofreció disculpas públicas por algunos de sus mensajes y sostuvo que dichas publicaciones correspondían a una etapa de activismo político que quedó atrás tras asumir responsabilidades institucionales. Entretanto, el presidente electo Abelardo de la Espriella y miembros de su equipo han defendido la designación, argumentando que una persona no puede ser juzgada exclusivamente por publicaciones realizadas en el contexto de una campaña política.
Mientras avanza el proceso de empalme del nuevo Gobierno, el nombramiento de Didier Blanco continúa generando reacciones en el ámbito nacional. Su llegada a la dirección de la Unidad Nacional de Protección representa uno de los primeros desafíos políticos para la administración entrante, que deberá demostrar que la entidad mantendrá criterios de imparcialidad, institucionalidad y garantías para todas las personas que hoy dependen de su esquema de protección, independientemente de sus posiciones políticas o ideológicas.

