El hombre del billete de mil

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Por: Juan Bermúdez

Jorge Eliécer Gaitán nació el 23 de enero de 1903 en Bogotá en un popular barrio conocido como Las Cruces. Su madre fue Manuela Ayala, una maestra de escuela de ideas progresistas, y su padre fue Eliécer Gaitán Otálora, un librero simpatizante de liberales radicales.

En 1919, Gaitán se graduó de bachiller, y año después ingresó a la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Colombia. Allí, en 1924, obtuvo el título de abogado con una tesis sobre Las ideas socialistas en Colombia, la cual puso en evidencia sus principales preocupaciones políticas. En julio de 1926 viajó a Italia, donde profundizó sus estudios en Derecho. Allí obtuvo el título de doctor en jurisprudencia.

Tras su viaje por Europa, Gaitán se reincorporó a la vida política en su natal Colombia. En 1928 fue elegido como representante a la Cámara. Meses más tarde estalló la protesta de las bananeras. El papel jugado por la United Fruit Company, el cual condujo a la masacre de sus trabajadores, inquietó a Gaitán. Él investigó los sucesos y asumió un rol decisivo en defensa de las víctimas haciendo las denuncias correspondientes en el parlamento y otros espacios. Esto lo puso en contra del gobierno de Miguel Abadía Méndez y de las clases dominantes de la época.

A pesar del fin de la hegemonía conservadora, Gaitán enarboló ideas un tanto ajenas para la dirigencia liberal y escandalosas para la elite conservadora. El compromiso adquirido con los desposeídos lo llevó a enfrentar a la dirigencia de estos partidos. A través de la Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria (UNIR) se desmarcó del bipartidismo tradicional y forjó una base social con campesinos sin tierra. De ahí en adelante, habló de oligarquía liberal-conservadora. Después, cuando los campos estaban salpicados de sangre por le repunte conservador, dijo que “el hambre de los liberales y conservadores del pueblo no tenía color político”, por lo que lo llamó a la unión contra esa oligarquía.

Durante el gobierno de Mariano Ospina Pérez fue desatada una persecución violenta contra el pueblo liberal, contra los liberales gaitanista y contra los comunista. “En varios departamentos del país ocurrieron crímenes contra familias enteras, en los cuales estaban involucrados los jefes conservadores locales y la policía del régimen conocida como Chulavita”. Gaitán denunció esta política de sangre y clamó por la paz, lo cual hizo por medio de la llamada Marcha del Silencio y a través de su inmortal Oración por la Paz.

Dos meses después, el 9 de abril de 1948, Gaitán fue asesinado. Quien le disparó fue Juan Roa Sierra a quien una multitud enardecida lo linchó casi de inmediato. Sin embargo, las investigaciones no determinaron quién estuvo detrás del crimen. Por el contrario, varios gobiernos y la prensa acusaron a los comunistas.

El silencio de los gobiernos posteriores al asesinato de Gaitán supuso algo de complicidad con su homicidio. De hecho, y así no lo afirmaran públicamente, él se había convertido en una incomodidad para los liberales y conservadores de directorio. Su compromiso con las causas populares lo ubicó en una posición contraria a los intereses de las clases dominantes. De hecho, decisión por forjar una paz que redundara en el mejoramiento de la vida de la gente atentó contra el rumbo que unos pocos le habían dado al país. Por esto, Gaitán servía más callado que pronunciando discursos en la plaza pública.

A 71 años de su homicidio, sus ideas aún retumban e incomodan a quienes dirigen el país. Su concepción de la paz como un efecto que tiene unas causas ha quedado archivada por los liberales de directorio, y genera la ampolla suficiente a quienes no quieren ceder en sus intereses. En otras palabras, la voz viva de Gaitán dejó de retumbar en los espacios públicos, pero sus ideas quedaron tronando y pendientes por concretar.