A solo 35 días de las elecciones, el candidato del Pacto Histórico lidera la intención de voto con un 44,3% y se impondría con holgura en todos los escenarios de segunda vuelta frente a sus principales rivales.
La más reciente encuesta de Invamer para Noticias Caracol y Blu Radio, revelada este 26 de abril de 2026, confirma el sólido liderazgo de Iván Cepeda en la carrera por la Casa de Nariño. Con un 44,3% de intención de voto en primera vuelta, el senador aventaja por más de 20 puntos a su inmediato perseguidor, el abogado Abelardo de la Espriella, quien registra un 21,5%. En tercer lugar se ubica la senadora Paloma Valencia con un 19,8%, evidenciando una competencia concentrada en tres figuras principales. El estudio se realizó a través de 3.800 entrevistas presenciales en 149 municipios, garantizando una cobertura nacional diversa.
El crecimiento de Cepeda es notable, pasando del 37,1% en febrero al actual 44,3% en abril, lo que alimenta el entusiasmo en su campaña por una posible victoria en primera vuelta el próximo 31 de mayo. Por su parte, De la Espriella y Valencia mantienen una disputa cerrada por el segundo lugar, mientras que figuras como Claudia López (3,6%) y Sergio Fajardo (2,5%) aparecen rezagadas. La fragmentación en los sectores minoritarios es evidente, con candidatos como Santiago Botero obteniendo apenas el 1,4%. El voto en blanco se mantiene en un 4,8%, un margen que podría ser decisivo.
En los escenarios proyectados para una eventual segunda vuelta, el dominio de Iván Cepeda parece inquebrantable frente a cualquier combinación de oponentes. Si se enfrentara directamente contra Abelardo de la Espriella, Cepeda obtendría el 54,6% frente al 42,6% del jurista. Ante Paloma Valencia, el margen se ajusta ligeramente, con un 51,2% para el candidato del Pacto Histórico y un 46,6% para la senadora del Centro Democrático. Estos datos sugieren que, aunque la derecha logre unificarse en junio, Cepeda parte con una ventaja estructural difícil de revertir.
Frente a candidatos de sectores moderados o de centro, la victoria de Cepeda sería aún más contundente según el muestreo probabilístico de Invamer. En un hipotético duelo contra Sergio Fajardo, el líder progresista alcanzaría el 59,8%, dejando al exgobernador con un 36,4%. El escenario más favorable para Cepeda se daría frente a Claudia López, donde lograría un apabullante 62,6% de los votos. Estos resultados reflejan una polarización donde el electorado parece decantarse por la continuidad del proyecto progresista frente a alternativas que no logran despegar en las encuestas.
La ficha técnica del estudio destaca un margen de error del 1,89% y un nivel de confianza del 95%, cumpliendo con los estándares de la Ley 2494 de 2025. El trabajo de campo, realizado entre el 15 y el 24 de abril, muestra además una alta disposición de la ciudadanía para acudir a las urnas. El 56,5% de los encuestados afirmó que «definitivamente votaría», lo que augura una jornada electoral con una participación significativa. Este entusiasmo democrático es visto por los analistas como un factor que suele favorecer a las candidaturas que movilizan bases populares.
La campaña de Cepeda ha recibido impulsos estratégicos recientes, como la adhesión de Clara López, quien declinó su aspiración para sumarse a la Alianza por la Vida. Su fórmula vicepresidencial, Aída Quilcué, continúa recorriendo las plazas públicas buscando captar ese pequeño porcentaje restante para evitar la segunda vuelta. «Estamos cerca de ganar en primera vuelta, vamos por más», es la consigna que circula en las redes sociales del Pacto Histórico. La meta es clara: alcanzar el umbral del 50% más uno de los votos para sellar el triunfo el 31 de mayo.
Mientras tanto, los sectores de oposición buscan afinar sus discursos para atraer a los indecisos y a los votantes de los candidatos minoritarios que no superan el 1%. Abelardo de la Espriella apuesta por un discurso de seguridad y justicia, mientras que Paloma Valencia se enfoca en la defensa del modelo económico tradicional. Sin embargo, el fenómeno Cepeda parece haber permeado diversos estratos socioeconómicos y regiones del país. La encuesta refleja que el mensaje de transformación social sigue resonando con fuerza en las 24 capitales y 125 municipios no capitales incluidos en el estudio.
A 35 días de la cita en las urnas, Colombia entra en la recta final de una contienda que podría definir la historia reciente del país. El liderazgo de Cepeda no solo es estadístico, sino que se traduce en una hegemonía territorial que desafía a las maquinarias tradicionales. Con un apoyo consolidado del liberalismo en regiones como el Tolima y la adhesión de sectores verdes, el camino a la Casa de Nariño parece despejado. Resta ver si la tendencia se mantiene o si surge un hecho extraordinario que cambie el rumbo de la intención de voto.





