La Alcaldía de Ibagué estudia implementar una restricción temporal en la venta y consumo de licor para los días 25 de diciembre y 1 de enero. La medida, denominada como el plan de «desenguyabe», busca reducir los índices de riñas, lesiones personales y homicidios derivados del exceso de alcohol durante el cierre de las celebraciones de Navidad y Año Nuevo.
La administración municipal de Ibagué, bajo la dirección de la Secretaría de Gobierno, analiza la implementación de medidas restrictivas para el cierre de las festividades decembrinas. El secretario Francisco José Espín confirmó que se contempla aplicar una Ley Seca parcial durante las primeras horas de los días festivos. El objetivo principal es evitar que las celebraciones se vean empañadas por hechos de violencia o intolerancia social. Según el funcionario, el consumo prolongado de bebidas embriagantes suele desencadenar riñas que saturan los servicios de emergencia. Por ello, se busca establecer un periodo de pausa obligatoria que permita a la ciudadanía descansar adecuadamente. Esta propuesta surge tras evaluar los comportamientos ciudadanos registrados en años anteriores durante estas fechas.
La restricción, conocida popularmente como el plan de «desenguyabe», tendría una duración aproximada de entre siete u ocho horas continuas. La intención es que, una vez finalizada la rumba de las noches del 24 y 31 de diciembre, cese la venta de licor. De aprobarse el decreto, la prohibición iniciaría a las 3:00 de la mañana y se extendería hasta las 11:00 de la mañana. Con este horario, se pretende que quienes se encuentren en estado de alicoramiento se retiren a sus hogares. El secretario Espín señaló que esta medida ya ha mostrado resultados muy positivos en ejercicios de seguridad previos. La pausa en la comercialización de alcohol facilitaría la labor de patrullaje de la Policía Metropolitana.
El enfoque preventivo de la Secretaría de Gobierno apunta directamente a la reducción de delitos de alto impacto como las lesiones y los homicidios. Espín explicó que el agotamiento sumado al alcohol es un detonante común en casos de intolerancia que ocurren en plena vía pública. Al restringir el suministro de bebidas en las mañanas de Navidad y Año Nuevo, se minimizan las probabilidades de altercados. La medida busca proteger la vida de los ibaguereños sin afectar el desarrollo normal de la fiesta principal. El funcionario ve con buenos ojos que el comercio haga una transición ordenada hacia el descanso familiar. Se espera que este control institucional contribuya a un balance de seguridad positivo al iniciar el 2026.
Respecto al impacto económico, la alcaldía aclaró que la intención no es perjudicar a los almacenes de cadena ni al comercio formal general. La prohibición es específica para las horas de la madrugada y la mañana, franja en la que el consumo suele ser más desordenado. Se busca que los establecimientos que operan legalmente acaten el cierre de ventas y retomen sus actividades habituales cerca del mediodía. Esta estrategia permite que el flujo comercial de los días feriados continúe sin traumatismos para quienes realizan compras familiares. La administración local mantiene un diálogo abierto con los gremios económicos para socializar los alcances técnicos del decreto. El equilibrio entre seguridad y economía es fundamental para el éxito de la regulación propuesta.
Actualmente, el equipo jurídico de la Secretaría de Gobierno se encuentra ultimando los detalles para la firma del documento oficial que ratifique la medida. De ser adoptada, la ley aplicará exclusivamente los días 25 de diciembre de 2025 y el 1 de enero de 2026 en todo el perímetro. Se informará oportunamente a los ciudadanos a través de los canales institucionales para evitar confusiones o posibles sanciones por incumplimiento. Los operativos de control por parte de las autoridades se intensificarán en los sectores con mayor afluencia de bares y discotecas. El éxito de la norma dependerá en gran medida de la autorregulación y el buen comportamiento de los ibaguereños. La prioridad absoluta sigue siendo preservar la integridad de cada habitante de la capital.
Finalmente, el secretario Espín invitó a la comunidad a celebrar con responsabilidad y a evitar que el licor sea el protagonista de tragedias familiares. Recordó que el respeto por los vecinos y la convivencia ciudadana son los pilares de una festividad en paz para todos. La línea de emergencia 123 estará disponible las 24 horas para reportar cualquier anomalía o violación a la futura norma de seguridad. Con esta iniciativa, Ibagué se une a otras ciudades del país que aplican controles preventivos para reducir la violencia urbana. El anuncio oficial del horario definitivo se realizará en las próximas horas tras una reunión con las fuerzas vivas. Se espera que estas fiestas sean recordadas por la alegría y no por estadísticas judiciales lamentables.





