El representante Miguel Polo Polo enfrenta una posible inhabilitación para aspirar nuevamente a la Cámara por la circunscripción especial afrodescendiente en las elecciones de 2026. Denuncias por presunta doble militancia y renuncia a su consejo comunitario originario activan procesos ante el Consejo Nacional Electoral, reavivando debates sobre la integridad de las curules étnicas y la representación genuina de las comunidades negras en Colombia.
La candidatura del polémico congresista Miguel Polo Polo a una nueva curul afro en la Cámara de Representantes ha sido puesta en entredicho por múltiples solicitudes de revocatoria presentadas ante el Consejo Nacional Electoral (CNE). Estas acciones legales se centran en acusaciones de doble militancia, ya que Polo Polo ocupó su actual escaño (2022-2026) gracias al aval del Consejo Comunitario Fernando Ríos Hidalgo, ligado al Partido Ecologista Colombiano, pero renunció a esa organización en septiembre de 2025. Según denunciantes como Leonardo Arnedo Mendoza y otros aspirantes, esta salida tardía viola los plazos de renuncia mínima de 12 meses exigidos por la normativa electoral para cambiar de colectividad sin incurrir en incompatibilidades. El CNE abrió una actuación administrativa en diciembre de 2025, decretando pruebas y garantizando el derecho de defensa del congresista cartagenero.
El caso ha generado fuerte controversia en el escenario político colombiano, donde las curules especiales para comunidades afrodescendientes buscan garantizar una representación auténtica y no ser usadas como “atajos” personales. Críticos argumentan que Polo Polo utilizó la curul afro como plataforma para su visibilidad, pero sus posturas de derecha y críticas constantes al gobierno actual no alinean con las luchas históricas de estas comunidades. Organizaciones afro han expresado que su gestión no refleja las prioridades étnicas, lo que intensifica el reclamo por una representación más fiel. El proceso en el CNE podría definir si prospera la revocatoria de su inscripción para 2026, impidiéndole reelegirse por esa circunscripción.
Miguel Polo Polo, conocido por sus intervenciones virales y enfrentamientos con sectores de izquierda, defendió su derecho a competir nuevamente, afirmando que busca “proteger libertades” y “derrotar a la izquierda” en las próximas elecciones. En respuestas públicas, ha calificado las críticas como ataques desesperados de opositores. Sin embargo, la renuncia al consejo que lo avaló inicialmente complica su panorama, ya que la ley exige continuidad o renuncia oportuna para evitar doble militancia. Antecedentes similares, como revocatorias por cambios partidistas, han resultado en pérdidas de curules en el pasado, aunque Polo Polo ha superado demandas previas relacionadas con su autoreconocimiento étnico.
El debate trasciende lo individual y pone el foco en los requisitos para las circunscripciones especiales. La Ley 649 de 2001 exige ser miembro de la comunidad y contar con aval de una organización inscrita en el Ministerio del Interior. Denunciantes insisten en que el uso instrumental de estas curules debilita su propósito constitucional de inclusión. Líderes afro han pedido intervención de la Dirección de Asuntos para Comunidades Negras y la Consultiva Nacional para proteger la dignidad de la representación étnica. Este caso podría sentar precedente sobre cómo se aplican las normas de militancia en contextos de minorías.Hasta ahora, el CNE no ha emitido una decisión de fondo, pero el trámite avanza con requerimientos a entidades como la Cámara de Representantes para certificar el estado actual de la curul de Polo Polo. El congresista cuenta con término para presentar pruebas y argumentos en su defensa. Expertos electorales señalan que, de confirmarse la inhabilitación, abriría espacio para otros aspirantes en la contienda por las dos curules afro. La tensión jurídica se suma a polémicas previas que Polo Polo enfrentó desde su elección en 2022, cuando acumuló demandas por supuestos incumplimientos étnicos, todas resueltas a su favor por el Consejo de Estado.
La situación refleja las complejidades de las curules de acción afirmativa en Colombia, diseñadas para corregir desigualdades históricas pero frecuentemente cuestionadas por instrumentalización. Comunidades afro y organizaciones sociales vigilan de cerca el desenlace, exigiendo que prevalezca la representación genuina sobre intereses personales. El resultado del proceso en el CNE será clave para el panorama político de 2026, especialmente en un contexto de polarización donde figuras como Polo Polo polarizan opiniones. Mientras tanto, el debate sobre quiénes deben acceder a estos escaños reservados continúa abierto.
Finalmente, la posible inhabilitación de Miguel Polo Polo no solo afecta su futuro legislativo, sino que reaviva la discusión nacional sobre equidad, autenticidad y límites en la participación política de minorías étnicas. El desenlace podría marcar un hito en la aplicación estricta de las reglas electorales para curules especiales, asegurando que sirvan su propósito original de empoderamiento.





