La muerte del exvicepresidente y fundador de Cambio Radical, tras batallar contra un tumor cerebral, cierra uno de los capítulos más influyentes en la historia del poder, la infraestructura y el debate democrático de la Colombia contemporánea.
La política colombiana viste de luto tras confirmarse el fallecimiento de Germán Vargas Lleras, exvicepresidente de la República y líder natural del partido Cambio Radical, ocurrido este viernes 8 de mayo en la ciudad de Bogotá a sus 64 años de edad. El deceso del influyente político bogotano se produjo luego de batallar durante varios meses contra un cáncer derivado de un tumor cerebral, una compleja condición de salud que lo llevó a someterse a múltiples cirugías y rigurosos tratamientos especializados tanto en Colombia como en los Estados Unidos. Su partida física silencia una de las voces más enérgicas, críticas y determinantes del panorama institucional del país, cuya ausencia genera un profundo impacto en el ajedrez político nacional que se alista para afrontar cruciales desafíos democráticos y electorales en el corto plazo.
Nieto del expresidente Carlos Lleras Restrepo, Vargas Lleras forjó un carácter firme y una trayectoria pública sumamente robusta que inició desde su juventud, cuando dio sus primeros pasos a los 19 años como concejal del municipio de Bojacá bajo el ala protectora del inmolado líder de la colectividad del Nuevo Liberalismo, Luis Carlos Galán. Durante más de cuatro décadas de incansable ejercicio público, se consolidó como uno de los grandes estrategas del Congreso, alcanzando la presidencia del Senado en el periodo 2003-2004 y logrando en las elecciones de 2006 la votación más alta del territorio nacional para esa corporación legislativa, lo que cimentó con firmeza su indiscutible liderazgo dentro de la centroderecha.
Su consagración ejecutiva llegó de la mano de carteras ministeriales de alta trascendencia, desempeñándose como ministro del Interior y de Justicia, y posteriormente como ministro de Vivienda, donde lideró con éxito un ambicioso e histórico programa de entrega de casas gratuitas para las familias más vulnerables. Posteriormente, asumió la Vicepresidencia de la República entre los años 2014 y 2017 durante el mandato de Juan Manuel Santos, periodo en el que revolucionó las obras públicas nacionales mediante la ejecución del más ambicioso programa de infraestructura vial, portuaria y aeroportuaria que haya registrado la historia moderna de Colombia.
A lo largo de su intensa existencia, el líder de Cambio Radical demostró una inquebrantable resiliencia no solo frente a sus afecciones de salud, sino también ante la crudeza de la violencia política, sobreviviendo en 2002 a un brutal atentado con un libro bomba que le costó varios dedos de su mano izquierda y saliendo ileso en el año 2005 de un carro bomba que detonó a su paso en el norte de Bogotá. Adicionalmente, en 2022 sufrió un grave accidente en bicicleta en el departamento de Boyacá que le causó múltiples fracturas y requirió una lenta recuperación de más de dos años, desafíos físicos que encaró siempre con un admirable estoicismo y sin apartarse de sus análisis sobre el acontecer nacional.
Su última aparición pública masiva se registró el pasado 3 de marzo a través de un mensaje grabado en formato de video, en el cual instó fervorosamente a los colombianos a respaldar las listas de su partido en las pasadas elecciones legislativas, antes de sumirse en un hermetismo absoluto junto a su círculo familiar para encarar la fase final de su enfermedad. Con su deceso, no solo el partido Cambio Radical pierde a su guía intelectual y columna vertebral indiscutible, sino que la nación entera despide a un agudo columnista de opinión y a un implacable opositor demócrata, cuya férrea disciplina de gestión y carácter inquebrantable marcaron una huella imborrable en el devenir republicano.









