El concejal Víctor Ortiz destacó los resultados de la estrategia contra las carreras clandestinas y el ruido de motocicletas, especialmente en la vía al aeropuerto Perales. Sin embargo, advirtió que el crecimiento del parque automotor, las conductas imprudentes y la conducción bajo efectos del alcohol siguen representando desafíos para la seguridad vial de la capital tolimense.
Los controles contra los piques ilegales y las motocicletas que generan contaminación auditiva fueron algunos de los temas centrales del debate de control político a la Secretaría de Movilidad de Ibagué. Durante la sesión, el concejal Víctor Ortiz reconoció los avances de la Administración Municipal en la recuperación de sectores afectados por las carreras clandestinas, particularmente en la vía al aeropuerto Perales, donde residentes habían denunciado reiteradamente estas prácticas durante las noches y madrugadas.
El cabildante destacó la estrategia institucional denominada ‘Cero piques ilegales, cero ruido de motos’, al considerar que las intervenciones han permitido disminuir la presencia de motociclistas que realizan competencias no autorizadas. Según explicó, en recorridos recientes encontró un panorama diferente al que había evidenciado anteriormente y documentado mediante registros audiovisuales que fueron puestos en conocimiento de la Secretaría de Movilidad.
No obstante, Ortiz advirtió que los resultados requieren continuidad y mayor capacidad operativa, debido a que estas actividades suelen presentarse en horarios nocturnos y durante la madrugada. Por esta razón, insistió en que los controles no pueden limitarse a intervenciones ocasionales, sino que deben mantenerse en los corredores identificados por las autoridades y las comunidades. El propósito, señaló, debe ser recuperar la tranquilidad de los residentes y evitar que estas prácticas vuelvan a ocupar las vías públicas.
La preocupación también se concentra en el comportamiento de la accidentalidad. Ortiz recordó que desde 2024 viene llamando la atención sobre la participación de motocicletas y otros vehículos motorizados en los siniestros viales. A su juicio, el aumento del parque automotor representa una presión adicional para la movilidad urbana, especialmente cuando no existe suficiente responsabilidad por parte de algunos conductores frente a las normas de tránsito y los demás actores viales.
Sobre este aspecto, el concejal señaló que en Ibagué se matriculan entre 2.000 y 3.000 motocicletas, según las cifras que expuso durante su intervención. Un informe del Observatorio de Empleo y Recursos Humanos del Tolima de la Universidad del Tolima evidencia el crecimiento del registro de estos vehículos: entre enero y octubre de 2025 se matricularon 8.263 motocicletas nuevas, frente a 6.444 durante el mismo periodo de 2024. Este comportamiento plantea retos en materia de infraestructura, regulación y prevención de accidentes.
En cuanto a los resultados operativos, la Secretaría de Movilidad reportó 3.800 comparendos relacionados con piques ilegales y conductas de motovelocidad durante 2026, frente a los 1.800 registrados en 2025, lo que representa un incremento del 111 % en las sanciones. El secretario de Movilidad, Camilo Martínez, también señaló que al menos 11 sectores de la ciudad han sido identificados como puntos afectados por estas prácticas. Los controles se han concentrado en lugares como La Cuesta de La Go Go y Santa Cruz, y se extenderán a la vía al aeropuerto, San Bernardo, El Vergel y el Cañón del Combeima.
Otro factor que genera preocupación es la conducción bajo los efectos del alcohol, especialmente durante los fines de semana, así como el desconocimiento o incumplimiento de las señales de tránsito. Las cifras de mortalidad también reflejan la dimensión del desafío: de acuerdo con balances divulgados por las autoridades municipales, Ibagué registró 69 fallecidos en siniestros viales durante 2024 y 76 en 2025. Por ello, los controles deben complementarse con educación ciudadana, prevención y responsabilidad individual.
Finalmente, Víctor Ortiz valoró los debates de control político como escenarios para evaluar la gestión de las dependencias municipales y exigir respuestas frente a las necesidades de la ciudadanía. También planteó la importancia de fortalecer la vigilancia sobre los establecimientos públicos, atender las denuncias por contaminación auditiva y revisar la ocupación indebida del espacio público. El concejal insistió en que reducir los piques ilegales y la accidentalidad no depende exclusivamente de los agentes de tránsito, sino también de un compromiso colectivo para construir una movilidad más segura y mejorar la convivencia en Ibagué.



