Tras la decisión del Consejo Nacional Electoral que dejó por fuera al senador Iván Cepeda de la consulta del 8 de marzo, el Pacto Histórico anunció su retiro de ese mecanismo y confirmó que competirá en la primera vuelta presidencial, redefiniendo su estrategia política rumbo a 2026.
El escenario preelectoral colombiano registró un giro significativo luego de que el Consejo Nacional Electoral, CNE, adoptara una decisión que impidió la participación del senador Iván Cepeda Castro en la consulta presidencial prevista para el próximo 8 de marzo. La determinación generó una reacción inmediata por parte del Pacto Histórico, que anunció su retiro de ese mecanismo electoral.
Horas después del pronunciamiento del organismo electoral, la coalición oficialista confirmó que no hará parte de la consulta interpartidista y que llevará a Iván Cepeda como candidato directo a la primera vuelta presidencial. Desde el movimiento señalaron que esta decisión constituye una respuesta política frente a lo que consideran restricciones injustificadas a su participación.
En un comunicado público, el Pacto Histórico sostuvo que el fallo del CNE se enmarca en una serie de maniobras jurídicas y políticas que, a su juicio, buscan limitar la expresión democrática de su colectividad. Según la coalición, la medida desconoce la voluntad popular y afecta el equilibrio del proceso electoral.
La organización política reiteró que no aceptará decisiones que, en su criterio, vulneren los derechos de sus militantes y electores. En ese sentido, anunció que concentrará sus esfuerzos en fortalecer la campaña presidencial de Cepeda y en consolidar sus listas al Congreso de la República en todo el país.
Desde la óptica institucional, la decisión del CNE responde a debates jurídicos relacionados con las reglas que rigen las consultas interpartidistas y el cumplimiento de los requisitos exigidos por la normativa electoral. Fuentes cercanas al proceso señalaron que el caso generó intensas discusiones al interior del tribunal.
De acuerdo con versiones conocidas, la votación en el CNE evidenció divisiones internas y obligó a un análisis detallado de los alcances legales de la participación del Pacto Histórico en el mecanismo de consulta, antes de adoptar una determinación definitiva.
En este contexto, la salida de la coalición no se interpreta únicamente como una decisión voluntaria, sino como una reacción directa al fallo que dejó sin sustento su participación en la consulta del 8 de marzo. El episodio reconfigura el tablero político de cara a las elecciones presidenciales.
Con esta determinación, el Pacto Histórico apuesta por una estrategia de campaña directa hacia la primera vuelta, mientras el panorama electoral se torna más complejo y competitivo, en medio de un ambiente político marcado por tensiones jurídicas, disputas institucionales y una creciente polarización.










