La conexión vial entre San Antonio y Roncesvalles, conocida como Sanja Honda, sigue siendo una amenaza constante para los transeúntes. Derrumbes, deslizamientos y trágicos accidentes han marcado la historia de esta vía secundaria, que sigue sin recibir una solución definitiva pese a las promesas de la Gobernación del Tolima.
Según testimonios de los habitantes, esta problemática lleva décadas sin resolverse. “Yo tengo 56 años, y desde que nací esta vía ha sido un peligro. Se construyó un puente, pero la quebrada creció y el río se lo llevó. Fue como botar la plata al agua”, relató un residente de la zona.
En 2024, la vía cobró al menos dos vidas: un hombre que trasladaba queso al hombro murió tras el impacto de una roca, mientras que un padre que intentaba llevar a su esposa al hospital falleció al ser arrastrado por la corriente. Ambos eran oriundos de Roncesvalles. Estos incidentes han sido ampliamente denunciados en redes sociales, generando indignación por la falta de acciones efectivas.
Durante campañas políticas, se han escuchado reiteradas promesas de intervención. “La gobernadora se comprometió a solucionar el problema, pero aquí seguimos igual. Sanja Honda es una trampa mortal, y no hay voluntad para cambiarlo”, expresó un líder comunitario.
Por ser una vía secundaria, la responsabilidad de su mantenimiento recae directamente sobre la Gobernación del Tolima. Sin embargo, los habitantes señalan que los esfuerzos han sido insuficientes. En varias ocasiones, se han realizado intervenciones que no han logrado resistir las inclemencias climáticas ni el desgaste natural del terreno.
Sanja Honda no solo conecta San Antonio con Roncesvalles, sino también con Playarrica, una zona de gran importancia para la movilidad y el comercio local. La falta de mantenimiento adecuado no solo afecta la seguridad de los usuarios, sino que también limita el desarrollo económico y social de la región.
Los habitantes exigen que las autoridades departamentales asuman su responsabilidad y ofrezcan una solución integral. Mientras tanto, la comunidad sigue enfrentando riesgos diarios al transitar por esta vía, en espera de que las promesas se traduzcan en acciones concretas.