La subienda de 2026 no estaría generando los beneficios esperados para los pescadores artesanales de Honda, Tolima, quienes denuncian prácticas irregulares de pesca, falta de control institucional y afectaciones al ciclo natural del río Magdalena, situación que pone en riesgo una tradición histórica y el sustento de decenas de familias.
Pescadores artesanales del municipio de Honda expresaron su preocupación por el desarrollo de la subienda en este inicio de 2026, al advertir que, contrario a lo que se difunde en redes sociales, la actividad no está dejando resultados positivos para la economía local. Según los trabajadores del río, la cantidad y el tamaño de los peces han sido considerablemente menores a los esperados.
Raúl Rendón, vocero de la Asociación de Pescadores Independientes de Honda, explicó que los peces de mayor tamaño no estarían llegando al municipio debido a su captura anticipada en otros tramos del río Magdalena. De acuerdo con su denuncia, en sectores río abajo persisten métodos de pesca no permitidos, a pesar de que están prohibidos por la normatividad vigente.
El líder gremial señaló que mientras en plataformas digitales se muestran imágenes de abundancia, la realidad para el pescador artesanal en Honda es muy distinta. En el municipio, la pesca se realiza principalmente con atarraya, una técnica tradicional que depende del tránsito natural de los peces por el río y que hoy se ve seriamente afectada.
Rendón también cuestionó la falta de controles efectivos por parte de la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca, al considerar que las normas existen, pero no se aplican con el rigor necesario. Esta situación ha llevado a que varios pescadores se vean obligados a desplazarse a otros municipios para poder ejercer su oficio.
A este panorama se suma el impacto del turismo masivo durante la temporada de subienda. Según los pescadores, algunos visitantes capturan peces de tamaño reducido y se los llevan, afectando no solo la sostenibilidad de la especie, sino también el futuro de la pesca artesanal en la región.
La subienda, que tradicionalmente se extiende entre los meses de enero y marzo, representa una práctica ancestral y una de las principales fuentes de ingreso para muchas familias de Honda. Su debilitamiento genera preocupación por la pérdida progresiva de un patrimonio cultural y económico del municipio.
Los pescadores advirtieron que, de no tomarse medidas oportunas, Honda podría enfrentar una situación similar a la de otros municipios ribereños donde la subienda prácticamente desapareció, afectando de manera irreversible la actividad pesquera y el tejido social.
Finalmente, el gremio hizo un llamado urgente a las autoridades locales, departamentales y nacionales para fortalecer los controles, proteger el recurso hídrico y garantizar condiciones justas para la pesca artesanal, con el fin de preservar esta tradición que hace parte de la identidad del río Magdalena y de Honda.





