El Servicio Geológico Colombiano informó que el pasado sábado 21 de septiembre, a las 7:58 p.m., se registró un sismo de magnitud 4.3 con epicentro en el municipio de Lenguazaque, Cundinamarca. El temblor, que ocurrió a una profundidad de 154 kilómetros, fue percibido por los habitantes de esta localidad y otros municipios cercanos, generando preocupación entre la población.
Lenguazaque, situado en la región centro-oriental de Colombia, es un municipio cercano a localidades como Guachetá, Ubaté, Suesca y Cucunubá, en donde también se reportó haber sentido el movimiento telúrico. Además, debido a la cercanía con la capital del país, algunos bogotanos afirmaron haber percibido el sismo en diferentes zonas de la ciuciudad.
El Servicio Geológico Colombiano destacó que, aunque la magnitud del temblor no fue elevada, la profundidad de 154 kilómetros permitió que el movimiento se sintiera en una amplia área geográfica. Los municipios de Cundinamarca y Boyacá, cercanos al epicentro, fueron los más afectados por la sacudida.
Las autoridades locales no han reportado daños significativos en las infraestructuras ni personas heridas a causa del temblor, aunque algunas viviendas en Lenguazaque y sus alrededores presentaron leves movimientos en objetos. Los habitantes de la región, acostumbrados a estos eventos sísmicos, tomaron las precauciones recomendadas, aunque el susto inicial fue inevitable.
El Servicio Geológico Colombiano utilizó sus redes sociales y canales oficiales para invitar a la ciudadanía a reportar si sintieron el sismo, indicando su ubicación geográfica exacta. Este tipo de reportes es crucial para monitorear la intensidad del temblor en diferentes zonas y evaluar posibles afectaciones.
La entidad geológica también reiteró la importancia de estar preparados ante este tipo de eventos naturales, recordando a los ciudadanos las medidas básicas de seguridad, como identificar zonas seguras dentro del hogar y tener a la mano kits de emergencia.
En los últimos meses, Colombia ha experimentado varios movimientos sísmicos, lo que ha llevado a los expertos a seguir de cerca la actividad sísmica en regiones como Cundinamarca y Boyacá, zonas tradicionalmente propensas a este tipo de fenómenos debido a su ubicación en el Cinturón de Fuego del Pacífico.
A pesar del temor que genera este tipo de eventos, el sismo de este 21 de septiembre no representa una alerta mayor, aunque las autoridades se mantienen atentas a cualquier réplica que pudiera registrarse en las próximas horas.
Se espera que, en las próximas semanas, el Servicio Geológico Colombiano continúe con el monitoreo de la actividad sísmica en la región, mientras los habitantes de Lenguazaque y municipios aledaños retoman la normalidad tras el susto causado por el movimiento telúrico.