Un nuevo cruce entre Iván Cepeda y Paloma Valencia elevó la confrontación política en el Congreso, tras acusaciones por criminalidad, la fiesta en Itagüí y el caso “Marionetas 2.0”.
La plenaria del Senado volvió a convertirse en escenario de confrontación política, luego de un nuevo enfrentamiento entre los candidatos presidenciales Iván Cepeda, del Pacto Histórico, y Paloma Valencia, del Centro Democrático, en medio del actual clima electoral. Este episodio representa el cuarto choque directo entre ambos dirigentes durante la campaña.
El detonante del cruce fue la controversia generada por una presunta “megafiesta” en la cárcel de Itagüí, un hecho que ha causado indignación nacional por la posible participación de cabecillas de organizaciones criminales dentro del centro penitenciario.
Durante su intervención, Valencia lanzó duras críticas contra el Gobierno Nacional, señalando lo que considera una actitud permisiva frente a estructuras delictivas. La congresista aseguró que este tipo de situaciones reflejan una pérdida de control institucional en materia de seguridad.
El señalamiento de la senadora generó una respuesta inmediata de Cepeda, quien no solo defendió la postura del oficialismo, sino que redirigió el debate hacia cuestionamientos sobre la ética y la transparencia dentro del propio Congreso.
En medio de su intervención, Cepeda mencionó directamente al senador Ciro Ramírez, vinculado al caso de corrupción conocido como “Marionetas 2.0”, recordando su condena en primera instancia y cuestionando su presencia el recinto legislativo.
“Senadora Valencia, ya que usted habla de los amigos de los criminales (…) le pido que a los criminales que traen al Congreso, al menos una vez condenados, tengan la gentileza de decirles que no vengan aquí”, expresó Cepeda, elevando el tono del debate en uno de los momentos más álgidos de la sesión.
Ante las acusaciones, Ramírez respondió apelando al principio de presunción de inocencia, señalando que este derecho debe aplicarse de manera equitativa, incluso para funcionarios del actual Gobierno que han sido cuestionados por presuntos actos de corrupción.
Este nuevo episodio evidencia el alto nivel de polarización política que atraviesa el país, donde el Senado se ha convertido en una plataforma de confrontación directa entre aspirantes presidenciales, trasladando el pulso electoral al centro del poder legislativo.





