Una investigación con cooperación de Estados Unidos determina que la aeronave de la Fuerza Aeroespacial impactó contra vegetación segundos después de elevarse, provocando una pérdida crítica de potencia.
Nuevos detalles han surgido en torno al siniestro del Lockheed C-130 Hercules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, ocurrido el pasado 23 de marzo de 2026 en Puerto Leguízamo, Putumayo. Un informe preliminar, que contó con el respaldo técnico de expertos estadounidenses, reveló que el avión colisionó contra tres árboles apenas cuatro segundos después de haber iniciado su carrera de despegue. Este hallazgo es fundamental para entender la cadena de eventos que culminó en la tragedia.
El impacto contra la vegetación no fue un incidente menor, ya que afectó de manera inmediata el rendimiento de la planta motriz de la aeronave militar. Según el equipo investigador, el choque provocó la pérdida total de potencia en uno de los motores y una reducción drástica en el funcionamiento de un segundo propulsor. Esta situación dejó al avión en una condición de vulnerabilidad extrema durante una de las fases más críticas y sensibles de cualquier operación de vuelo.
A pesar de la magnitud del impacto y las fallas en los motores, el informe técnico ha permitido descartar hipótesis iniciales que apuntaban a negligencias operativas previas. Las autoridades confirmaron que, tras revisar los registros, no se encontraron evidencias de sobrepeso en la carga ni deficiencias en los protocolos de mantenimiento preventivo. Estos datos sugieren que la estructura del avión se encontraba en condiciones óptimas de aeronavegabilidad antes del fatal accidente en el sur del país.
El siniestro se ha consolidado como uno de los capítulos más dolorosos para la aviación en Colombia, tras confirmarse el fallecimiento de al menos 70 personas. La gravedad de los hechos ha movilizado a agencias internacionales para garantizar una transparencia total en el proceso de recolección de pruebas y análisis de restos. Las familias de las víctimas aguardan respuestas claras sobre por qué la aeronave se encontraba a una altitud tan baja en ese punto de la pista.
Expertos de la Fuerza Aeroespacial indicaron que, aunque los hallazgos actuales son reveladores, todavía no representan una conclusión definitiva sobre las causas raíz del accidente en Putumayo. La investigación técnica continúa su curso para determinar si existieron factores externos, como condiciones meteorológicas o errores de cálculo en la senda de ascenso, que llevaron al choque. El objetivo final es establecer responsabilidades precisas y robustecer los protocolos de seguridad aérea.
La cooperación internacional de Estados Unidos ha sido clave para el análisis de los componentes mecánicos y la telemetría recuperada en el sitio del impacto. Se espera que en las próximas semanas se publiquen nuevos anexos que profundicen en el comportamiento de los sistemas de emergencia tras la pérdida de potencia. Mientras tanto, las operaciones en la base de Puerto Leguízamo se mantienen bajo estrictos niveles de supervisión para evitar que un hecho de esta naturaleza se repita.


