Una investigación de la Universidad del Tolima recreó cómo era el corazón de la capital tolimense a comienzos del siglo XX, mediante fotografías históricas, documentos notariales y registros de prensa. El estudio recupera detalles de la arquitectura colonial, un antiguo canal de agua y la transformación del espacio que hoy es uno de los parques emblemáticos de la ciudad.
La Plaza de Bolívar de Ibagué no siempre tuvo los árboles, jardines, bancas y zonas verdes que hoy caracterizan su paisaje. A comienzos del siglo XX, el lugar era un espacio abierto rodeado de edificaciones coloniales, con construcciones de uno y dos pisos, solares sin edificar y una catedral que sobresalía sobre el conjunto urbano. Esta imagen fue recuperada mediante una reconstrucción tridimensional realizada por investigadores de la Universidad del Tolima, un trabajo que permite acercarse a la evolución arquitectónica del centro histórico y comprender cómo se transformó uno de los escenarios más representativos de la capital tolimense.
La investigación, titulada Restitución tridimensional de la plaza fundacional de Ibagué, Colombia, fue publicada en 2022 en la revista académica Historia Regional. Sus autores son Andrés Ernesto Francel-Delgado, Carolain Hilene Varón-Gómez y Derly Dayana Encizo-Montoya, quienes integraron fotografías antiguas y otras fuentes documentales para reconstruir digitalmente el entorno de la plaza. El artículo académico explica que el propósito era recuperar las características arquitectónicas y urbanísticas heredadas del periodo colonial, antes de las transformaciones modernas que modificaron la fisonomía del sector durante el siglo XX.
Para elaborar el modelo, el equipo examinó diez fotografías tomadas entre 1901 y 1940, conservadas principalmente en el archivo de memoria visual de la biblioteca Darío Echandía del Banco de la República. El material se complementó con representaciones gráficas, notas de prensa y escrituras notariales que aportaron pistas sobre las construcciones y la disposición del espacio público. Según explicó Francel, el proceso incluyó trasladar los registros fotográficos a un programa de modelado tridimensional, reconstruir los volúmenes arquitectónicos y producir una maqueta mediante impresión 3D, además de posibilitar recorridos de realidad virtual.
Uno de los hallazgos más llamativos fue la presencia de un canal de agua que atravesaba la plaza y descendía hacia el sector del Palacio Urrutia. Durante la entrevista, Francel explicó que el recorrido comenzaba aproximadamente en el área donde actualmente se encuentra la Panadería Dulima, cruzaba el espacio central y continuaba hacia la zona baja. Sin embargo, el investigador aclaró que no existen suficientes testimonios para establecer con certeza el nombre de esa corriente ni todos los detalles de su trayecto, por lo que algunos aspectos de la reconstrucción deben entenderse como aproximaciones basadas en las fuentes disponibles.
La arquitectura también permite reconocer las técnicas constructivas de la época. Buena parte de las edificaciones estaba levantada en bahareque y algunas tenían cubiertas de murrapo, una palma utilizada tradicionalmente en techos. Otras construcciones, como el actual Palacio Arzobispal, contaban con tejas de barro cocido, asociadas a edificaciones de mayor inversión. El estudio identificó una jerarquía de alturas en el entorno: la catedral se destacaba en el paisaje, mientras que otras edificaciones de dos pisos correspondían a inmuebles vinculados con actividades religiosas, educativas y administrativas. Los solares sin construir también formaban parte de la imagen urbana de aquella Ibagué.
La transformación de plaza a parque estuvo relacionada con cambios en las ideas urbanísticas y en la manera de utilizar el espacio público. De acuerdo con Francel, durante el siglo XIX se difundieron modelos europeos que promovían calles más amplias, arbolado, mobiliario urbano y lugares destinados al encuentro y al descanso. En Ibagué, las fotografías de comienzos del siglo XX ya muestran árboles jóvenes, mientras que registros históricos locales relacionan las primeras siembras importantes con las administraciones de Jesús Arbeláez Echeverry, alcalde entre 1904 y 1907. La plaza, que había servido para actividades comerciales y de abastecimiento de agua, fue adquiriendo gradualmente una función recreativa y paisajística.
La investigación cobra especial interés para la memoria de Ibagué porque permite observar que el parque actual es resultado de distintas etapas de intervención y no un espacio que haya permanecido inalterado desde la fundación de la ciudad. El inventario patrimonial municipal documenta posteriores transformaciones, entre ellas obras de renovación urbana y paisajística, la instalación de esculturas y fuentes, y la adecuación de zonas verdes y espacios de circulación. En ese proceso, árboles como las ceibas y los samanes se convirtieron en elementos distintivos del paisaje y en parte del patrimonio vivo del centro urbano.
En el marco del aniversario de Ibagué, celebrado el 14 de octubre, la reconstrucción tridimensional ofrece una manera de acercar la historia local a nuevas generaciones y de reconocer el valor de los archivos fotográficos como fuentes para estudiar la ciudad. El trabajo de la Universidad del Tolima no solo recrea fachadas y volúmenes desaparecidos: también aporta herramientas para comprender cómo cambiaron las actividades, la arquitectura y la relación de los habitantes con el espacio público. La antigua plaza y el parque actual representan distintas etapas de una misma historia urbana, cuyo conocimiento contribuye a valorar y proteger el patrimonio cultural de la capital del Tolima.

