«El arroz no es un producto cualquiera: hace parte de la alimentación cotidiana de millones de colombianos. Proteger su producción nacional es, por tanto, proteger también nuestra seguridad alimentaria.»
Por: Leidy Carolina Torres Hernández
Abogada
El arroz es mucho más que un cultivo: representa empleo rural, economía local, patrimonio productivo, seguridad alimentaria y el sustento de miles de familias que han encontrado en el campo su forma de vida. Esto es especialmente evidente en el Tolima, donde municipios como Espinal, Guamo, Saldaña, Purificación, Ambalema, Lérida, Venadillo, Piedras y Natagaima, entre otros, han construido buena parte de su desarrollo alrededor de este cultivo.
Además, nuestro departamento es un actor fundamental en la producción arrocera nacional. En 2025 se sembraron 95.085 hectáreas de arroz mecanizado y se obtuvieron 691.567 toneladas de arroz paddy verde, equivalentes al 21,4 % de la producción nacional, con un rendimiento de 7,22 toneladas por hectárea. Estas cifras demuestran que el arroz es estratégico para la economía regional y para la seguridad alimentaria del país.
Sin embargo, los productores enfrentan dificultades históricas: volatilidad de los precios internacionales, altos costos de producción, problemas de comercialización, inventarios, importaciones y contrabando. A esto se suman las afectaciones recientes en zonas arroceras del Tolima, como las derivadas de la situación del río Saldaña y, son los propios productores quienes terminan asumiendo las pérdidas de un mercado que carece de suficientes mecanismos de protección.
El Ministerio de Agricultura debe fortalecer los controles frente al contrabando y las importaciones, y avanzar hacia mecanismos permanentes de protección del ingreso de los arroceros. El arroz no es un producto cualquiera: hace parte de la alimentación cotidiana de millones de colombianos. Proteger su producción nacional es, por tanto, proteger también nuestra seguridad alimentaria. Qué importante habría sido, salvar cultivos como el maíz, el sorgo y el trigo.
En 2026 se han adoptado medidas como el régimen de libertad regulada para el arroz paddy verde y programas de apoyo directo ante la oscilación de precios, pero el desafío en Colombia sigue siendo construir una política estable, transparente y técnicamente sustentada, que permita enfrentar los ciclos de sobreoferta, almacenamiento y caída de precios sin poner en riesgo la permanencia de las familias productoras en el campo.
Países como Japón, Corea del Sur y Tailandia han desarrollado instrumentos para enfrentar los riesgos asociados a los precios, los excedentes, el almacenamiento y la seguridad alimentaria. La protección del productor arrocero no significa desconocer el mercado. Significa reconocer que el mercado, por sí solo, no siempre garantiza la sostenibilidad de quienes producen los alimentos que necesitamos.


