El concejal Andrés Zambrano (Alianza Verde) cuestiona la efectividad de la llamada “Obra del Siglo”, mientras la alcaldesa Johana Aranda defiende su impacto y lo tilda de “infame” por criticar la gestión.
El debate político en Ibagué volvió a encenderse por cuenta del concejal y abogado Andrés Zambrano, del Partido Alianza Verde, quien ha intensificado sus críticas contra la administración de la alcaldesa Johana Aranda. El punto de discordia es el Acueducto Complementario, conocido como la “Obra del Siglo”, un proyecto de infraestructura que, según el cabildante, no ha cumplido las expectativas ni mejorado el servicio de agua en los sectores del sur de la ciudad.
Zambrano sostiene que, tras recorrer múltiples barrios, encontró que las comunidades siguen padeciendo cortes prolongados del servicio y deficiencias en la presión del agua. “Lo que vemos es frustración. Esta obra, que prometieron como la solución definitiva, ha dejado más inconformismo que resultados”, afirmó el concejal, quien además denunció presuntas irregularidades técnicas y sobrecostos en su ejecución.
Las declaraciones del concejal desataron una fuerte respuesta por parte de la mandataria local, Johana Aranda, quien lo calificó de “mentiroso e infame” por deslegitimar un proyecto que, según ella, representa un hito en el desarrollo urbano de Ibagué. “El acueducto complementario no solo mejora el suministro de agua, sino que impulsa el crecimiento económico y social de la ciudad”, afirmó la alcaldesa.
Zambrano, sin embargo, insistió en que sus denuncias tienen fundamento y que su deber como concejal es ejercer control político. “Cada vez que decimos la verdad sobre la mal llamada ‘Obra del Siglo’, intentan descalificarnos. Pero no nos van a callar. Seguiremos defendiendo los intereses de la gente”, expresó en sus redes sociales.
Mientras el pulso político continúa, la ciudadanía del sur de Ibagué se mantiene escéptica. Muchos vecinos aseguran que, pese a las millonarias inversiones, la calidad del agua sigue siendo deficiente y las interrupciones del servicio persisten. “Pagamos facturas puntualmente, pero seguimos sin agua por días enteros”, dijo una habitante del barrio Las Delicias.
El IBAL y la Administración Municipal han reiterado que el sistema opera dentro de los parámetros de calidad y que los problemas reportados obedecen a ajustes técnicos y labores de mantenimiento. Sin embargo, el debate ha trascendido el ámbito local y generado preocupación en los organismos de control.
La Contraloría General de la República ya ha emitido observaciones sobre presuntas inconsistencias financieras en la ejecución del acueducto, proyecto que supera los $80 mil millones de inversión pública. Dichos hallazgos refuerzan la controversia entre el cabildo y la administración.
Por ahora, la confrontación entre Zambrano y Aranda se mantiene abierta, reflejando no solo diferencias políticas, sino la desconfianza ciudadana frente a una obra que prometía transformar la vida de miles de ibaguereños y hoy sigue envuelta en dudas y reclamos.





