El departamento enfrenta un repunte crítico con 163 casos y 62 muertes, todas en personas no vacunadas, mientras la movilidad de población flotante agrava la propagación del virus.
El departamento del Tolima atraviesa un momento crítico en materia de salud pública tras el aumento sostenido de casos de fiebre amarilla, una situación que ha encendido las alertas sanitarias en varias regiones del territorio.
De acuerdo con el balance entregado por las autoridades, el departamento registra 163 contagios y 62 fallecimientos en lo corrido del año, todos en personas que no habían recibido la vacuna contra esta enfermedad, considerada prevenible.
La secretaria de Salud, Katerine Rengifo, explicó que uno de los principales factores que está impulsando el brote es la llegada de población flotante sin inmunización, especialmente en temporadas de alta movilidad.
Según la funcionaria, turistas, trabajadores temporales y visitantes provenientes de otras regiones están ingresando al departamento sin el esquema de vacunación, lo que incrementa el riesgo de transmisión del virus en zonas vulnerables.
El panorama epidemiológico muestra dos focos activos claramente identificados. Uno en el oriente del Tolima, que incluye municipios como Villarrica, Cunday y Melgar, y otro en el sur, que se extiende desde Ortega hasta Planadas, con alertas en zonas cercanas.
Las autoridades también advirtieron que la cobertura de vacunación en el departamento apenas alcanza el 65 %, una cifra que deja a una parte importante de la población expuesta frente a un brote activo y en expansión.
Otro dato que genera preocupación es la letalidad de la enfermedad en el territorio, ya que las muertes registradas han sido completamente prevenibles. La Secretaría de Salud insiste en que no se ha presentado un solo fallecimiento en personas vacunadas.
Ante este escenario, el llamado de las autoridades es urgente: fortalecer la vacunación, especialmente en población flotante y residentes en zonas de riesgo, como única medida efectiva para contener la propagación de la fiebre amarilla y evitar nuevas pérdidas humanas.





